«Vida bandida» («Bandits», EE.UU., 2001, habl. en inglés) Dir.: B. Levinson. Int.: B. Willis, B.B. Thornton, C. Blanchett, T. Garity, B. Slayton
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A unque a lo largo de su prolífica filmografía Barry Levinson no se detuvo nunca al momento de intentar un trabajo en un género distinto, lo cierto es que la comedia liviana pero minuciosamente provista de contenido dramático tipo «Rain Man», «Diner» o «Buenos Días Vietnam» es el campo en el que ha logrado mayor popularidad.
Sin embargo sus mejores películas, el film de terror infantil «El Secreto de la Pirámide» (todo un antecedente de Harry Potter) o la temible comedia negra conspirativa «Mentiras que Matan» sirven para entender que en el caso de Levinson la apuesta a un cambio radical de género -aún cuando pueda quedar a mitad de camino como en «Bugsy» o «Esfera», también puede llegar a ofrecer cualidades inesperadas.
De todos modos, en principio la idea de ver una comedia policial sobre simpáticos forajidos modernos no parece el vehículo más indicado para el director de «Rain Man». La primera media hora de «Vida Bandida» parece indicar lo contrario: luego de una de las mejores escenas de fuga de una cárcel que se haya realizado en el cine reciente, y de las muy divertidas primeras fechorías del dúo de ladrones amables interpretado por Bruce Willis y Billy Bob Thornton, Levinson no sabe o no quiere potenciar los elementos propios del cine negro y la sátira social de la historia. Y, ni bien aparece en escena la bandida Cate Blanchett (una actriz que en cada nuevo trabajo vuelve a demostrar su enorme talento para las caracterizaciones extrañas) el director aprieta el freno y cambia el tono hacia lo intimista. Promediando los 123 minutos de proyección ya no hay tantas situaciones delictivas, y en cambio afloran los absurdos conflictos sentimentales del trío de outsiders.
Con esta descripción, el asunto no parece muy prometedor, y no lo sería si no fuera por la presencia de actores como Willis, Thornton y Blanchett.Levinson es un muy buen director de actores, y si bien no pudo potenciar el guión ni el ritmo de la película, sí supo sacarle el máximo a intérpretes que encajan a la perfección con sus respectivos papeles. Por eso las mejores escenas de «Vida Bandida» son lo bastante contundentes como para justificar el precio de la entrada, y para sobrellevar los momentos menos emocionantes sabiendo que en cualquier momento puede venir otra de esas escenas de acción y humor como las que abundaban al comienzo del film.
Por suerte, Levinson tuvo el sentido común de darle a la película un desenlace con todos los condimentos necesarios para premiar, más allá de la duda, la paciencia del público.
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