7 de diciembre 2006 - 00:00

Viena cerró el año consagrado a Mozart

Viena (EFE). - Viena despidió el año de conmemoración del 250 aniversario del nacimiento de Mozart anteanoche con una misa dedicada en su memoria y con la representación de su obra póstuma, el solemne «Réquiem», en una iglesia del casco antiguo de la capital austríaca.

La misa se ofició en alemán, aunque con numerosas explicaciones en inglés, italiano, francés y flamenco, y tuvo lugar en la céntrica iglesia de San Miguel, donde sonaron las campanas del año 1525, recién restauradas. El tañido de los badajos de esta iglesia, que con seguridad visitó Mozart entre 1781 y 1785, cuando vino a Viena, fue la señal que dio comienzo al concierto de la última de sus obras, inacabada por él y finalizada por Joseph Eybler (1765-1856) y por Franz Xaver Süssmayr (1766-1803), uno de sus alumnos.

Cuando Mozart murió, poco después de la medianoche del 5 de diciembre de 1791, sólo había escrito los grandes movimientos del «Réquiem, e instrumentado únicamente el Introitus y la Kyrie, las otras partes de la misa fúnebre las hizo en la forma característica para él de canto y de Basso-continuo.

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