Dicen que los argentinos están en todos lados. Y, aunque no hubo una película que representara al país en la ceremonia de los Oscars, una argentina se llevó la estatuilla. Se llama Violeta Kreimer. Nació en Vicente López y a los 20 años se fue a vivir a Francia. Durante más de una década trabajó en el mundo del arte contemporáneo hasta que fundó su productora “Misia Films” junto a la italiana Valentina Merli. La misma que estuvo detrás de “Two People Exchaning Saliva”, que ganó como Mejor Corto de Ficción junto a “The Singers”. Hacía 30 años que no había un empate en esta categoría en los Oscars.
Violeta Kreimer, la productora bonarense que ganó el Oscar: "El proyecto no hubiese sido lo mismo sin mi pasta argentina"
A una semana de la entrega de estatuillas, Ámbito conversó con la mujer galardonada por “Two People Exchaning Saliva” como Mejor Corto de Ficción.
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Violeta Kreimer junto a Alexandre Singh, Natalie Musteata y Valentina Merli en los Oscars.
Como indica el título del corto, el beso es el gran protagonista de esta historia. O, en realidad, su prohibición. Los directores Natalie Musteata y Alexandre Singh construyen un relato distópico en blanco y negro donde se consume a través de bofetadas y se condena a todo aquel que intercambie saliva con otro. Sin embargo, Angine (Zar Amir Ebrahimi) queda hipnotizada con una vendedora comercial (Luàna Bajrami). Solo puede aproximarse si se somete a la violencia y domina su tentación de querer besarla. “Este mundo que estamos mostrando es menos absurdo que lo que estamos viviendo”, afirmó Violeta Kreimer en diálogo con Ámbito.
Coronación de gloria: Violeta Kreimer y un corto queer distópico
“Two People Exchanging Saliva” se estrenó en 2024 y desde aquel entonces participó en 70 festivales internacionales y obtuvo más de 20 reconocimientos. “Teníamos un poco de miedo de que hubiera un poco de distancia con el público, creando una obra con tantos códigos, pero después lo más importante es la historia de amor y hablar de cómo la política se siente íntimamente”, confesó la productora. A pesar de ese miedo, el corto de 36 minutos fue ovacionado en diferentes partes del mundo culminado su camino en los Oscars. En realidad, ahora con una estatuilla, no hay fin, sino un nuevo comienzo.
Periodista: Después de participar y ganar el Gran Premio del Jurado en el AFI Fest 2024, clasificaron para que el corto sea nominado en los Oscars, ¿cómo encararon este desafío?
Violeta Kreimer: Sabíamos que, a los Oscar en cortometrajes, sin campaña no se llega. Es muy difícil. Este año había como 250 películas precalificadas, que entran a la plataforma de los Oscar. A partir de ahí hay que pasar a los 15 y, después de ahí, tenés que llegar a las cinco nominadas. La película nos tomó mucho tiempo, pero la campaña nos tomó el mismo tiempo que hacer la película. Teníamos tantos temas a trabajar con el corto, esas dos reglas que hay en la película: no podemos besarnos y pagamos con cachetadas. Entonces, en los cócteles de campaña dábamos comidas con ajo o hicimos una en París en la cual servimos una especie de dentífrico, que en realidad era sopa de menta. En un momento tan difícil con todo lo que pasa, acentuar las cachetadas nos parecía muy duro. Entonces también hicimos una campaña alrededor del acto de resistencia del beso. Y, por otro lado, había como muchas nacionalidades alrededor de la película que podían apoyar de una manera esa campaña.
P.: Una campaña que tuvo sus frutos porque se llevaron el Oscar junto a “The Singers”. Un empate histórico.
V.K.: Me emociona muchísimo el empate. Me da mucha fe en la democracia porque cada voto cuenta. Teníamos enfrente a Netflix y veníamos siendo favoritos, sabíamos que teníamos una chance, porque cuando ves la película puede ser que no te guste, pero algo te pasa y en general son cosas fuertes, el corto moviliza, tiene una fuerza muy particular.
P.: ¿Y cómo fue ese momento cuando los declararon ganadores?
V.K.: Cuando dijeron que había un empate, pensé que era un chiste. A partir de ese momento entré en una especie de hipnosis, no escuchaba nada. Ni siquiera pude escuchar el momento de “The Singers”, pero ahí inconscientemente decía: "Si entendí bien, ganamos”. (Los nominados se dictan de forma alfabética, “Two People Exchanging Saliva” era el último después de “The Singers). A partir de allí hasta el fin de la noche fue una especie de nube de emoción y de adrenalina. De pronto te llega a distancia el amor de la gente, es muy loco, es casi demasiado porque hay cosas más importantes en la vida, ¿no?
P.: Pero un Oscar significa visibilidad y lo lograron con un corto que propone incomodar a través del beso.
V.K.: Me parece que hay un mensaje fuerte en Estados Unidos al pasar este momento con esta película en el contexto también de Irán que se sumó, cuando Irán es tan importante en el origen de este proyecto. La actriz principal es Zar Amir Ebrahimi. No es cualquier persona, es una persona que está refugiada en Francia, que ya no puede volver a Irán. La historia del corto estuvo inspirada por lo que pasó a partir de “Mujer, Vida y Libertad” en 2022. Estuvo inspirada por el hecho de que dos personas bailen enfrente de la Torre de la Libertad en Teherán y los manden 10 años a prisión. O que no se puede decir "besarse" en el corto tiene que ver con el “Don't Say Gay" de Estados Unidos en Florida. El hecho de que sean dos personajes femeninos que muestran la importancia de esta intimidad en este mundo tan salvaje y que claramente cómo el amor lo puede, por más que sea muy simple. Me emociona muchísimo esta visibilidad que le va a dar el Oscar. Porque hay un mensaje fuerte, no es cualquier película.
P.: Y también emociona que hayas sido la representación argentina en los Oscars.
V.K.: Me parece muy extraño porque estoy lejos, entonces no me doy cuenta, pero me mandan un montón de notas y me da un poco de vergüenza. Pero me llena de alegría si puedo hacer un mínimo paréntesis de emoción. Siento que este proyecto no hubiese sido lo mismo sin mi pasta argentina. Este proyecto le debe mucho a la Argentina en un punto, porque viene de mi relación con esta gente y eso también tiene que ver con el estilo, que hay una diferencia del humor. Me llenó de alegría poder dar un mínimo de resonancia y que el corto se haya visto y me parece que en Argentina resuena lo que está pasando. Un sueño hubiese sido que esté “Belén”, por más que la competencia fue muy difícil en internacionales. Pero estuvo en los Goya con el discurso de Dolores Fonzi, que dijo “Venimos del futuro”, que me hace pensar en esta película también, cómo se está mostrando lo que parece el futuro y que no es el futuro, es hoy.
P.: El corto refleja también esto. La capacidad argentina de expandirnos contando historias que movilizan.
V.K.: Si un corto puede generar tanta resonancia internacional, muestra hasta qué punto hay que sostener y seguir apoyando el cine nacional, que es nuestra manera de tener una voz y que la Argentina siga teniendo una voz y una mirada que son vistas internacionalmente. Estoy feliz porque ahora tengo mi primera coproducción con Argentina. “Los días libres”, la ópera prima de Lucila Mariani. Estamos enviando a festivales. Gracias al cine, por fin voy a trabajar con la Argentina, que es mi sueño.
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