15 de marzo 2004 - 00:00
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Periodista: Siendo empresa estatal, supongo que acostumbrarán ir a fondo perdido.
J.W.: ¡No gusto de los fondos perdidos! Siempre intento evitarlos. Prefiero los fondos bien invertidos. Al público hay que cuidarlo. Por cuidarlo, al finalizar el 2003 pudimos festejar un crecimiento extraordinario: en un solo año, el porcentaje de cine nacional en nuestro propio mercado interno pasó del 3 por ciento al 23 por ciento, y eso tanto gracias a películas como «Ciudad de Dios» y «Carandirú», como a la última de Xuxa, que hizo dos millones de espectadores, y la nueva de Renato Aragao, el único del trío cómico Os Trapalhoes que sigue trabajando.
P.: Es decir, gracias a películas populares y megaproducciones.
J.W.: No creo que «Ciudad...» o «Carandirú» sean megaproducciones. Ellas tienen un costo comparativamente pequeño, de dos millones de dólares, en su mayor parte puesto por distribuidoras americanas como Fox, gracias a una ley que les hace reinvertir en el país el 25% de lo que ganan con sus películas en nuestros cines.
P.: ¿Algo así viene a proponer en este encuentro?
J.W.: No señor, acá nosotros venimos a oír y aprender. ¡Los argentinos escriben guiones extraordinarios! Estoy admirado por «El abrazo partido», como antes por «Nueve reinas» y «El hijo de la novia». Algo así, nosotros no lo tenemos.
P.S.



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