Para ahorristas: ETFs, un instrumento que gana espacio en las carteras

Finanzas

Los ETFs se posicionan en el medio de lo que representa un fondo común de inversión (FCI) y un activo cotizante tradicional.

Mientras el camino sinuoso del conflicto de la deuda es transitado y hasta tanto haya mejores bases sobre las cuales tomar decisiones de mediano plazo en el plano local, es oportuno continuar repasando alternativas sin riesgo argentino.

En esta ocasión, invitamos a quienes continúen en el armado de su cartera de largo, no dejar de tener en cuenta los ETFs (exchange-traded funds, por sus siglas en inglés), un producto que ha ido tomando mayor protagonismo en las estrategias de los inversores locales y que han demostrado ser una buena opción de cobertura ante la volatilidad, y la caída de los activos atados al riesgo argentino.

Los ETFs se posicionan en el medio de lo que representa un fondo común de inversión (FCI) y un activo cotizante tradicional. En concreto, toma de los fondos la ventaja de la diversificación al agrupar una cartera en un solo instrumento y, de las acciones, la transparencia que ofrecen en su precio y liquidez al estar disponibles para operar libremente durante el horario de mercado.

Su definición es bastante simple: Tienen como objetivo replicar el rendimiento de otro activo -o una canasta de activos- como puede ser un índice, un sector o subsector específico, commodities, moneda, países o regiones, entre muchas otras opciones. Ahora el hecho de que “imiten” este comportamiento implica que a diferencia de los FCI, los ETFs son instrumentos sin gestión activa, por lo que es importante elegir aquellos en los cuales encontramos potencial. A favor, tienen mínimos y costos de administración muy bajos.

Los ETFs cotizan en dólares, y otras monedas, en las principales plazas del mundo. Hay versiones acumulativas (que reinvierten rentas y dividendos), y versiones de distribución.

Pero entonces, ¿cómo aprovechar las ventajas que brindan estos instrumentos para mejorar la performance de nuestras carteras de inversión? Nos concentramos en tres ejemplos de ETFs:

De Commodities

Las turbulencias globales podrían impulsar el valor del oro en 2020. Un activo que continúa siendo considerado de refugio cuando el riesgo crece. La política monetaria de los principales Bancos Centrales, su acumulación de reservas en oro, la aparición de algún 'cisne negro' como el coronavirus que aumentó la aversión al riesgo, y el mismo aumento de la demanda que representa el crecimiento de inversiones en ETFs de este tipo pueden ser buenas razones para destinar una porción de nuestro portafolio a este instrumento.

En caso de no contar con los ETFs probablemente estaríamos comprando oro físico, con altísimos spreads de entrada y salida, como costos y riesgos de almacenamiento. Pero así como compramos cualquier acción, podemos comprar ETFs que tengan como benchmark el valor del oro, la plata o cualquier commodity como, por ejemplo el petróleo. Incluso una canasta de ellos, o bien también alternativas que siguen el comportamiento de los granos. Siempre es importante tener un view, y para luego tomar posición.

De índices o sectores

Existen alternativas de ETFs que tienen como benchmark un determinado índice de acciones, lo que nos permite, en lugar de comprometer el capital invirtiendo en una o unas pocas empresas específicas, replicar todo un sector en una sola compra.

Por ello, si tenemos una posición frente a un sector específico al cual le vemos determinado potencial, podemos aprovechar este vehículo. Para un mejor análisis, sugiero analizar los sectores utilizando el Global Industry Classification Standard (GICS) creado por Standard & Poor’s y Morgan Stanley. El mismo divide el universo de empresas existentes en 11 sectores, 24 grupos industriales, 69 industrias específicas y 158 subindustrias. Uno de los sectores estrella del 2019 fue el Tecnológico con una suba cercana al 50%.

Nos brinda también el ETF la posibilidad de invertir temporalmente en sectores defensivos para evitar perder la exposición a determinados eventos de riesgo. Hay opciones, por ejemplo, que sólo apuntan a acciones de altos dividendos.

De Países y regiones

Tanto para renta fija como variable, normalmente tenemos preferencias por la coyuntura económica y política de distintas regiones y/o países.

Por ejemplo, luego de más de una década de estancamiento, muchos encuentran oportunidades en Brasil, y los ETFs nos permiten comprar carteras completas de acciones brasileñas. O bien incluso, que apunten a una región, como puede ser la emergente.

Los ETFs de renta fija, ofrecen la posibilidad de invertir en instrumentos del mercado de deuda del gobierno y de deuda corporativa (de diferente calidad de riesgo). Como un ejemplo, para invertir en Bonos del Tesoro Americano, como minoristas tendríamos mínimos muy elevados por cada instrumento elegido, pero con un ETF podríamos acceder desde valores muy bajos a una cartera de los mismos y con renovación automática.

Sumado a estas posibilidades, y recordando que se trata de fondos pasivos, que replican los movimientos de los benchmarks elegidos, hay 2 características que pueden potenciar nuestras estrategias en ETFs:

Inversos: su precio evoluciona en forma inversa al activo que replican. Son oportunos porque nuestra estrategia no tiene por que ser siempre al alza, habrá determinadas situaciones donde podremos aprovechar los recortes del mercado. También se pueden usar como un método de cobertura.

Apalancados: su precio evoluciona aumentando la rentabilidad por un factor (2x, 3x, etc.). Vale destacar que son instrumentos con un mayor nivel de riesgo/volatilidad, normalmente para estrategias de muy corto plazo.

¿Cómo elegir los ETFs adecuados?

Al ser tan amplio el universo de ETFS, hay básicamente tres puntos que es importante que tengas en cuenta a la hora de elegir para no perderte. Entre ellas, destacamos:

  1. Conocer el administrador del ETFs (tamaño de activos que administra, historia, etc). Si miramos la participación de mercado de las diferentes compañías, BlackRock, Vanguard Group y State Street superan en conjunto el 65% del total administrado, con más de 1.300 alternativas de ETFs.
  2. Entender bien qué exposición estás tomando. No sólo el riesgo implícito de la inversión que estás realizando, sino también que tan fiel es el mismo en la réplica del benchmark.
  3. Hay riesgo y/o costos implícitos. Si. Tendrás que tener en cuenta los riesgo inherente a la exposición que estés tomando (sector, moneda, etc), como el tema costos e impuestos. Mientras que otro aspecto importante es la liquidez. Busca ETFs cuyo diseño de producto logre el equilibrio entre la exposición deseada y la eficiencia de costos e impuestos.

(*) Gerente Comercial de PPI.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario