La desaceleración de la inflación comenzó a modificar las preferencias de los inversores en el mercado de deuda en pesos. Los bonos y letras ajustables por CER, que durante los primeros meses del año habían funcionado como una de las principales coberturas frente a la suba de precios, perdieron protagonismo a medida que los datos de inflación se alinearon con las expectativas.
El cambio se refleja en los volúmenes operados. De acuerdo a Lorenzo Delhon, portfolio manager en Mills Capital Asset Management, en mayo los instrumentos CER lideraban la operatoria diaria, con un promedio de $333.000 millones, debido a que eran la cobertura que el mercado priorizaba. No obstante, en agosto, ese volumen cayó hasta $121.000 millones diarios, una contracción del 64%.
"En paralelo, la deuda ligada al dólar más que duplicó su volumen hasta $321.000 millones diarios operados en agosto", detalló el especialista.
El mercado ya no teme una inflación alta en el corto plazo
La curva CER también muestra este cambio de expectativas. La Lecer con vencimiento en septiembre ofrece actualmente un rendimiento CER negativo, una señal de que el mercado prácticamente no demanda protección contra una aceleración inflacionaria inmediata.
Sin embargo, el panorama cambia cuando se amplía el horizonte. Mientras los instrumentos de corto plazo muestran rendimientos reales bajos o negativos, las tasas llegan hasta CER +9% en marzo de 2028 y CER +10% en 2029.
"Esos casi diez puntos por encima de la inflación reflejan la compensación que el mercado exige por la incertidumbre cambiaria y política en horizontes más largos", indicó Delhon.
En mayo los bonos y letras CER lideraban la operatoria diaria, con un promedio de $333.000 millones, por la resistencia de la inflación.
El comportamiento de los precios tiene una explicación. El IPC núcleo fue de 1,8%, el nivel más bajo del año, mientras que el REM proyecta una convergencia hacia una inflación mensual de 1,5% para fin de año.
Qué prefieren los inversores
Frente a este escenario, algunas estrategias comenzaron a inclinarse nuevamente por la deuda a tasa fija. Thiago Marino, analista de Renta Fija en IOL señaló que venía sobreponderando los instrumentos ajustables por inflación cuando el mercado esperaba una inflación inferior a su escenario base.
Pero el reciente reacomodamiento de las expectativas modificó la relación entre ambas curvas. "Observamos un panorama extremadamente ajustado entre los rendimientos de la curva a tasa fija y la de ajustables por CER", explicó, al considerar que los breakevens actuales dejan poco valor relativo en uno u otro segmento.
Por ese motivo, para la próxima etapa el ejecutivo priorizó la Lecap S30N6, con una tasa nominal anual cercana al 25,5% y un plazo remanente inferior a tres meses.
Federico Filippini, economista en Adcap Grupo Financiero, también observa una mejora en el atractivo de los bonos a tasa fija. "El dato de inflación de agosto mejora la relación riesgo-retorno de algunos bonos a tasa fija en el corto plazo, particularmente si el mercado comienza a incorporar cada vez más un régimen de inflación inferior al 2%", relató.
Además, las expectativas de un peso más estable podrían abrir una oportunidad para extender duración en las carteras en pesos. De cara a la próxima licitación, el especialista también identifica valor potencial en las Lecaps para capturar rendimiento.