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12 de mayo 2026 - 13:09

Bonos emergentes: por qué los inversores globales vuelven a apostar por deuda de mayor riesgo pese a la guerra

A pesar de la tensión en Medio Oriente y la volatilidad del petróleo, este segmento vuelve a captar el interés de los fondos internacionales. Bolivia y Ecuador lograron colocaciones millonarias con fuerte demanda.

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Los bonos emergentes ganan atractivo, mientras la Argentina decide no recurrir a los mercados internacionaes.

Depositphotos

Bolivia y Ecuador lograron emisiones históricas con fuerte demanda de inversores globales en medio de la tensión entre Irán y Estados Unidos (EEUU). El apetito por mayores rendimientos, la búsqueda de diversificación y la expectativa de que no habrá una recesión global inmediata sostienen el interés por los bonos emergentes, mientras Wall Street continúa en máximos históricos.

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En medio de un escenario global atravesado por la guerra entre Irán, EEUU e Israel, la volatilidad del petróleo y el temor a una desaceleración económica mundial, los bonos de mercados emergentes volvieron a captar el interés de los grandes fondos internacionales.

La señal más clara llegó desde América Latina. Bolivia anunció una emisión de bonos por u$s1.000 millones, a una tasa del 9,45%, en medio de un contexto de fuertes tensiones sociales y desequilibrios económicos internos, al tiempo que negocia posible financiamiento con organismos internacionales y el FMI. Ecuador, por su parte, también logró volver al mercado internacional tras siete años y colocó en las últimas horas otros u$s1.000 millones a una tasa promedio cercana al 8,5%. En ambos casos, la demanda superó ampliamente la oferta.

Detrás de este fenómeno aparece un cambio en la lógica de los inversores globales. Según un informe reciente de Barclays, el atractivo de los mercados emergentes vuelve a apoyarse en dos factores centrales: los mayores rendimientos que ofrecen estos activos frente al crédito estadounidense y la necesidad de diversificación en un entorno internacional cada vez más incierto.

El reporte sostiene que, aunque los spreads de deuda emergente se encuentran en mínimos históricos, los rendimientos todavía continúan elevados en términos comparativos debido a la suba global de tasas de interés. “Los inversores pasaron de una dinámica especulativa basada en titulares a una visión macroeconómica global más cautelosa”, detalló Barclays al explicar que el petróleo arriba de los u$s100 y las disrupciones persistentes comienzan a afectar las perspectivas de crecimiento, inflación y política monetaria a nivel mundial.

En ese contexto, los bonos emergentes continúan ofreciendo un diferencial de rendimiento atractivo frente a los activos de Estados Unidos.

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Diferencial de rendimientos EM vs Bonos EEUU

Entre los países que más interés despiertan aparecen México y Rumania, dos de los principales emisores soberanos emergentes con calificación BBB dentro de los índices globales de deuda. Según Barclays, ambos ofrecen un “pickup” de rendimiento frente a bonos corporativos estadounidenses con similar calificación crediticia.

Para los analistas, el diferencial que ofrecen los emergentes sigue siendo difícil de ignorar en un escenario donde gran parte de las primas de riesgo globales se comprimieron fuertemente. Si bien este es un contexto que podría aprovecharse en la Argentina, el Gobierno optó por financiarse a tasas más bajas y aprovechar la oportunidad cuando se compriman los rendimientos.

El contexto global: guerra, petróleo y resiliencia económica

Más allá del fenómeno específico sobre bonos emergentes, el contexto internacional sigue marcado por una fuerte incertidumbre geopolítica. Sin embargo, pese a la escalada bélica en Medio Oriente y el cierre parcial del estrecho de Ormuz, Wall Street continúa operando cerca de máximos históricos.

Desde el inicio formal del conflicto el 28 de febrero de 2026, el Nasdaq acumula una suba superior al 15%, el S&P 500 gana cerca de 8%, el Russell 2000 también avanza alrededor de 8% y el Dow Jones suma aproximadamente 1,5%. El índice MSCI global, por su parte, sube más de 4% en el mismo período.

El mercado apuesta, por ahora, a que la guerra no derivará en una interrupción permanente del comercio global ni en una recesión inmediata. A eso se suma el impulso de las compañías vinculadas a inteligencia artificial, balances corporativos sólidos y la expectativa de que el shock petrolero termine siendo transitorio.

No obstante, organismos internacionales y calificadoras de riesgo mantienen una visión más cautelosa. Durante una presentación sobre riesgo soberano, del que participó Ámbito, Moody’s advirtió que los gobiernos enfrentan actualmente “un entorno de alta incertidumbre e imprevisibilidad”, marcado por conflictos geopolíticos, presiones inflacionarias, disrupciones comerciales y transformaciones tecnológicas profundas.

"Uno podría pensar que esto es una mala noticia para los gobiernos y para las calificaciones soberanas. Sin embargo, cuando observamos nuestras acciones de rating en los últimos 18 meses, hubo más mejoras de calificación que rebajas. Desde comienzos de año hemos mejorado la nota de seis soberanos. Seguimos viendo muchos desafíos, pero también vemos que varios países han logrado construir resiliencia. Esa resiliencia puede ser financiera: tener recursos para enfrentar shocks inesperados", señaló Marie Diron, Managing Director Global Head of Sovereigns, Moody's Ratings ante la consulta de Ámbito.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) también alertó en las últimas horas sobre los riesgos que todavía enfrenta la economía mundial. En su informe de perspectivas globales, el organismo redujo sus estimaciones de crecimiento y advirtió que, en un escenario severo —con petróleo arriba de u$s110 y una escalada inflacionaria global—, la economía mundial podría quedar “al borde de una recesión global”.

Dos riesgos clave a monitorear

Además de la geopolítica, Moody’s puso el foco sobre otros dos factores que podrían modificar el escenario económico global durante los próximos años: la expansión de la inteligencia artificial y el crecimiento acelerado del mercado de crédito privado.

Según explicó Moody’s, la inteligencia artificial está modificando rápidamente la dinámica de los mercados laborales, la productividad y el funcionamiento de las empresas, aunque todavía existe incertidumbre sobre sus efectos de largo plazo.

“Los gobiernos están tratando de maximizar los beneficios y minimizar los costos de esta transformación tecnológica”, sostuvo Diron. En paralelo, advirtió sobre el crecimiento acelerado del mercado de crédito privado, un segmento financiero que gana relevancia fuera de los mercados tradicionales y que podría convertirse en un nuevo foco de vulnerabilidad global.

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