Noviembre comienza con un escenario desafiante para los inversores argentinos. La suba de las tasas en EEUU, el encarecimiento del petróleo y las repercusiones de las elecciones en Brasil presionaron sobre los activos locales durante octubre. Frente a este panorama, los analistas plantean distintas estrategias de inversión, aunque coinciden en la importancia de diversificar las carteras entre bonos, acciones y Cedears.
Para Tomás Bourel, asesor financiero en Fortress Capital, la prioridad sigue siendo la renta variable, pese a la incertidumbre internacional. El ejecutivo advierte que la inflación estadounidense podría persistir más de lo esperado y erosionar el rendimiento real de los instrumentos de deuda.
Sin embargo, para los inversores conservadores encuentra oportunidades en bonos. "Seguimos viendo alternativas interesantes dentro de obligaciones negociables de corta duration, priorizando flexibilidad y evitando extender demasiado los plazos", señaló.
Entre sus elegidas figuran PLC3D de Pluspetrol, con vencimiento en 2028 y una tasa interna de retorno (TIR) cercana al 5,5%, y OZC3O de EDEMSA, que vence en 2027 y ofrece alrededor del 7%, aunque implica un mayor riesgo crediticio.
Para quienes buscan exposición a las acciones sin asumir la volatilidad de las estrategias más concentradas en tecnología, Bourel también destaca el ETF IVE, orientado a compañías estadounidenses de estilo value. Según explicó, el instrumento permite mantener exposición al mercado accionario con una volatilidad relativamente menor frente a las estrategias concentradas en empresas de crecimiento y tecnología.
Bonos argentinos: cómo posicionarse tras las bajas de octubre
Desde Insider Finance, su director ejecutivo Pablo Lazzati pone el foco en la evolución de los activos locales y los posibles escenarios para noviembre. El riesgo país pasó de 607 puntos al comienzo de octubre a 763 al cierre del mes, cerca de su máximo anual, mientras que los bonos en dólares y las acciones argentinas registraron pérdidas importantes.
Pese al deterioro financiero, el especialista identifica algunos factores de respaldo: el Banco Central superó los u$s1.200 millones en compras de divisas durante octubre, el dólar oficial se mantuvo cerca de los $1.540 y el Tesoro consiguió cubrir los vencimientos de su última licitación.
Los especialistas encuentran oportunidades en todo el abanico de instrumentos financieros: acciones, bonos y Cedears.
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Para noviembre, Lazzati proyecta un escenario base con el riesgo país entre 650 y 780 puntos. Una mejora de las condiciones externas y señales favorables sobre el financiamiento de 2027 podrían llevarlo a la zona de 600-650 puntos. En sentido contrario, un endurecimiento monetario mayor al esperado en EEUU o una profundización de la crisis brasileña lo impulsarían hasta los 800-850 puntos.
Ante esa incertidumbre, su recomendación es aprovechar las bajas sin asumir riesgos de manera apresurada. "Recomendamos aprovechar las caídas para recomponer posiciones de manera gradual", afirmó.
En bonos soberanos en dólares, prefiere AL30, GD30 y AO27 para el tramo corto, con una participación menor de GD41 para capturar una eventual compresión del riesgo país. En pesos, propone combinar Lecaps cortas con bonos CER, como TZX28, y sumar cobertura cambiaria mediante instrumentos dollar linked, como D15E7.
Para la renta variable local, mantiene su apuesta por YPF, Vista y Pampa Energía. También encuentra oportunidades en el mercado internacional a través de Cedears.
"Y en Cedears, preferimos compañías con mucha caja y resultados sólidos, como Apple, Alphabet y Nvidia, con compras escalonadas por el costo del canje", relató.
Deuda corporativa y acciones: la apuesta por la selección
Jerónimo Bardín, operador comercial en Balanz Capital, adopta una postura más defensiva. A diferencia de Bourel, prioriza la renta fija frente a las acciones y favorece a los emisores corporativos y provinciales por sobre la deuda soberana.
"El contexto internacional y la incertidumbre electoral sugieren privilegiar calidad crediticia y moderar la duración", señaló.
En pesos, su elección es el bono a tasa fija T30A7, con vencimiento en abril de 2027, cuya corta duración permite limitar la sensibilidad a los movimientos de tasas. Para quienes buscan exposición a la deuda soberana en dólares, propone una combinación de AO27 y GD41, mientras que entre los títulos provinciales selecciona Santa Fe 2034 y Córdoba 2032, por sus fundamentos crediticios y el flujo de cupones.
En el segmento corporativo, concentra sus preferencias en compañías vinculadas a Vaca Muerta. "Para el núcleo de una cartera en dólares, seleccionamos Pampa Energía 2031, TGS 2031 y Vista 2033, y Tecpetrol 2030 como una alternativa defensiva", detalló. Los inversores con mayor tolerancia al riesgo pueden evaluar MSU Energy 2030 y CGC 2030, que ofrecen rendimientos superiores a cambio de una mayor exposición crediticia.
En acciones, Bardín mantiene una selección que trasciende al sector energético: además de Vista y Pampa Energía, incluye Corporación América Airports, Ternium Argentina, Aluar y Lithium Argentina. La lista combina empresas con proyectos de crecimiento, exposición internacional y oportunidades de valuación.
"Priorizamos empresas con fundamentos y catalizadores propios, capaces de sostener sus resultados aun si la recuperación de la economía doméstica demora más de lo esperado", indicó el ejecutivo.