Deuda: otro acreedor sale de las sombras para pedir "flexibilidad" al Gobierno

Finanzas

Se trata de Hans Humes, que encabeza a Greylock Capital y ha liderado a un grupo de fondos de cobertura y otros acreedores privados.

Un miembro prominente de un grupo de acreedores de Argentina sostuvo este jueves que sería "muy difícil" para el país evitar una cesación de pagos, en momentos en que el Gobierno busca llegar a un acuerdo con bonistas internacionales antes del viernes, la fecha límite de negociaciones.

Las autoridades argentinas están analizando contraofertas realizadas por sus acreedores para la reestructuración de 65.000 millones de dólares en deuda. El viernes vence el período de gracia para el pago de bonos. De no hacerlo, el país ingresaría en el noveno default de su historia.

"Odiaría ver algo tan desordenado como un 'default' duro", dijo Hans Humes, quien encabeza a Greylock Capital y ha liderado a un grupo de fondos de cobertura y otros acreedores privados.

Humes, que habló en una conferencia virtual, señaló que era más posible para Argentina encontrar consenso entre sus acreedores después del plazo de vencimiento del viernes.

"Debería haber suficiente flexibilidad para llegar a un acuerdo que sea aceptable, pero tendremos que ver", señaló Humes.

Los acreedores de Argentina realizaron contrapropuestas a finales de la semana pasada luego de rechazar una oferta inicial del Gobierno que incluía un período de gracia de tres años, un recorte del 62% en el pago de cupones y la postergación de vencimientos hasta el 2030 y más adelante.

Este mismo jueves, el Gobierno decidió prorrogar la negociación con los tenedores de la deuda externa. El ministerio de Economía, culminó la redacción de una resolución por la cual se extiende por 10 días el plazo para la renegociación con los acreedores, según señalaron a Ámbito fuentes oficiales.

Edward Glossop, de Capital Economics, dijo en una nota el jueves que un incumplimiento no sorprendería al mercado, donde los bonos argentinos se cotizan a niveles muy bajos.

Pero dijo que de prolongarse las conversaciones, las pérdidas podrían ser mayores de lo esperado, con valores de los bonos internacionales "tan bajos como 30 centavos por dólar".

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