Dólar blue, Miguel Pesce y los chats del fiu-fiu al contado con liqui: qué está pasando

Finanzas

El paquete de medidas de Silvina Batakis recién comienza. Hay más. Muchas.

El paquete de medidas de Silvina Batakis recién comienza. Hay más. Muchas. Tantas como sea necesario para congelar por un tiempo el deterioro del frente financiero local, es decir, del peso argentino. Como decía el genio de Lacan, lo obvio suele pasar desapercibido precisamente por obvio.

En las últimas horas el Gobierno ha dado a luz numerosas medidas. Paradójicamente, estas no han merecido conferencia de prensa alguna. Son medidas de un carácter reactivo, es decir, vienen a mitigar impactos que ya pueden secuenciarse. La característica central es que se trata de reglas y disposiciones que suelen emplearse y cuya utilidad no siempre garantiza el largo plazo. En rigor, son acciones que usualmente se utilizan hasta que se perfeccionan otros sistemas más ambiciosos.

Las declaraciones de la ministra Silvina Batakis el último lunes dejaron ver sólo una parte de la estrategia. Se dijo -y es así- que “se le habló a los mercados”. Fiscalismo y monetarismo ganaron su lugar en las declaraciones de la funcionaria. Como dijo más de un analista político, “se hizo guzmanismo”. Muchos sostienen que, en las últimas semanas, en la previa a la salida de Guzmán, el exministro recibió numerosos llamados de banqueros preguntándole por sus intenciones, en rigor, si acaso no estaba colocando deuda en pesos con la intención de “licuarlos” en algún momento o en todo momento. Pagaba una tasa cara, pero después le daba rienda a los corceles de la inflación. Alguien con mirada social -no abunda en el mercado financiero este tipo de perfiles-, se preguntó si Guzmán acaso no estaba licuando también los salarios de jubilados, pensionados, y hasta asalariados.

Sin embargo, con sordina, el Gobierno recupera por estas horas el manual de otras herramientas más mundanas, menos ideológicas, para frenar la evolución del dólar. Este despliegue de artillería fue lo que hizo subir en las últimas horas al dólar blue hasta la zona de los $285 y lo que bajó sensiblemente la cantidad de negocios que se hicieron por el contado con liquidación y el MEP, es decir, los dólares financieros.

Cara y contracara. Por un lado, los críticos de la gestión señalan que “al final de cuentas, a pesar de las promesas no habrá una baja sensible del gasto público”. Sostienen que el anuncio de la actualización del revalúo inmobiliario será difícil de implementar en el corto plazo, que los subsidios a la energía seguirán pesando más que la voluntad de segmentar las tarifas y que el programa con el FMI se cumplirá a medias. A eso se agrega un detalle que puede resultar contraintuitivo: están los que sostienen que, si el Gobierno no realiza anuncios para un sector amplio de la sociedad, los sectores de más bajos recursos y hasta cierta recomposición del salario mediante algunas medidas contundentes, entonces la conflictividad sindical y social puede escalar. Es decir, le piden a la Casa Rosada que piense no sólo en los mercados, sino también en el universo que no tiene bonos ni acciones y mucho menos dólar blue.

Al margen de las medidas por el dólar shopping y turista, el dato relevante de las últimas horas es que comenzaron a anegarse operaciones en el mercado bursátil vinculado al dólar MEP y contado con liquidación. Ergo, gran cantidad de negocios terminaron yéndose por el mercado informal. Eso explica que mientras el blue llegó a la zona de los $283, tanto el liqui como el MEP descendieron. Por primera vez en mucho tiempo, el blue superó al MEP.

El esquema terminó expulsando al titular de la Comisión Nacional de Valores, Adrián Cosentino y a uno de los directores de la entidad Matías Isasa, a los cuales se les recriminaba falta de entusiasmo en los controles. Por ende, se entiende que la nueva conducción de la Comisión será más efectiva de ahora en adelante.

Ahora, el otro tema. Los pesos. Si bien le fue bien a Batakis en la licitación (colocó $122.000 millones y buscaba sólo $30.000 M), el ayudín fue una promesa de Miguel Pesce a los bancos. Pesce les dice: ustedes quédense con los bonos que les ofrece el Tesoro-Batakis, que cualquier cosa yo asumo el compromiso de comprarles los bonos en caso que no los quieran más adelante. Les vende un derivado a las entidades. Y a cambio se queda con una prima de riesgo. Uno podría pensar que se trata de algo inocente. En rigor, el tacto en la audacia es saber hasta dónde se puede ir demasiado lejos. Pero no debería desconocerse que ese ofrecimiento del BCRA puede tener, como respuesta, el efectivo pedido (ejercicio) de los bancos para que el Central, quizás en algunas semanas o meses, recompre esa deuda (puts), con el consecuente deterioro de la hoja de balance. Rompa el vidrio en caso de emergencia.

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