¿Cómo armar una cartera de inversión acorde a mi perfil?

Finanzas

Tiene que definir su objetivo: ¿invierte para mantener el capital o para obtener grandes ganancias? ¿Invierte para comprar algún activo, irse de vacaciones o para su jubilación?

Antes de comenzar, el inversor debe conocerse a sí mismo. Debe identificar qué tipo de inversor es y su tolerancia al riesgo. Tiene que definir su objetivo: ¿invierte para mantener el capital o para obtener grandes ganancias? ¿Invierte para comprar algún activo, irse de vacaciones o para su jubilación?

El objetivo, junto con el plazo, son factores importantes a la hora de elegir qué tipos de activos elegimos. Por supuesto, quien busque obtener grandes ganancias deberá estar dispuesto a arriesgar más.

¿Qué es el riesgo en finanzas? Por definición, es la probabilidad de que se produzca algún acontecimiento negativo que provoque pérdidas en nuestra cartera. Es la posibilidad de que la inversión no cumpla con nuestros objetivos. El riesgo en finanzas se mide por la volatilidad de un activo o cartera.

Pero también el riesgo es la posibilidad de un default o cesación de pagos por parte del emisor. El argentino está familiarizado con este término después de tener en la historia argentina nueve defaults de deuda en moneda extranjera por parte del gobierno argentino. Los privados también tienen este riesgo.

Volviendo al inicio, además de objetivo y plazo, el inversor debe pensar en qué moneda quiere posicionarse (algo que surgirá de los objetivos) y en los países en los que quiere alocarse.

Así, surgen tres tipos de inversores.

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Conservador: prefiere la seguridad antes de la rentabilidad. Por ejemplo, puede sentirse cómodo con un plazo fijo, que es un instrumento con rendimiento cierto, ya que conoce la tasa de rentabilidad de antemano y el plazo. El riesgo sería que el banco no devuelva el capital más el interés. En la realidad, para que esto suceda, debería o quebrar el banco, o darse una crisis a nivel nacional que hoy no está ni cerca. Pero la contra más importante es la pérdida de poder adquisitivo en un contexto de alta inflación. Afortunadamente, en Argentina, tenemos los plazos fijos UVA, que ajustan capital e intereses por inflación.

Para el conservador recomendamos la compra de dólar MEP o CCL, que consideramos un activo liquido sin riesgo de mercado. Pero también Fondos comunes de inversión en dólares que inviertan en bonos corporativos. En pesos, sugerimos FCI dólar linked para seguir la cotización del dólar oficial en caso de que haya un ajuste, FCI inflation linked para estar cubiertos y FCI money market para tener liquidez inmediata.

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¿Por qué recomendamos los FCI? Porque son gestionados por profesionales que intentan obtener el mejor rendimiento dado el objetivo del fondo, por lo que el inversor no debe hacerse cargo del manejo activo de la cartera. Generalmente, tienen liquidez inmediata (los MM) o a 24 o 48 hs (los que invierten en títulos que cotizan en bolsa). La desventaja de los FCI es que no conocemos de antemano cual será el rendimiento, ya que este depende de la diferencia entre los precios de entrada y salida.

Moderado: está dispuesto a asumir algo de riesgo para conseguir más rentabilidad. En vez de la tranquilidad de un plazo fijo podría elegir alguna letra del Tesoro nacional que rinden arriba de 80% (ledes a enero) o un papel que ajuste por inflación (CER). La primera diferencia será el riesgo emisor, en este caso, el estado. Pero también es importante destacar que estos papeles son algo volátiles, ya que cotizan diariamente en el mercado. Al final de la inversión, el individuo recibe el interés pactado al momento de la compra, pero en el medio estará atado a los vaivenes del mercado. O bien podría elegir invertir en un bono de una empresa privada, en dólares, donde el riesgo es el propio de la empresa y su sector.

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A este tipo de inversor ya no le recomendamos los FCI, si no que él mismo compre títulos en el mercado: Obligaciones negociables (bonos de empresas de primera línea que pagan intereses entre 5 y 10% anuales en dólares), Letras y Bonos CER, que ajustan contra inflación y algo de Cedears que son certificados de depósito de empresas que cotizan en el exterior. De esta manera, el inversor puede acceder a Apple, Microsoft, Coca Cola, por ejemplo. Dentro de los Cedears, recomendamos los “tranquilos”, los que tienen beta menor a 1, ya que ante bajas en los mercados, éstos perderán menos (pero también subirán menos que el mercado). De cara a la alta inflación en EEUU, donde el gobierno intenta frenarla con suba de tasas, estar en empresas de consumo, con demanda estable, parece ser una buena idea. Sin embargo, pensando en el largo plazo, debemos incorporar empresas tecnológicas que se dediquen a la inteligencia artificial, semiconductores o de energías verdes.

Agresivo: conoce el mercado, tiene experiencia por lo que tiene idea de los riesgos. Incorpora en su cartera activos volátiles que prometen grandes ganancias. Por supuesto, arriesga más. Suele invertir en activos más sofisticados, como ETFs o derivados, así como acciones con beta alto.

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A este inversor le recomendamos una cartera similar a la anterior, pero agregamos bonos argentinos y acciones en una apuesta al cambio de gobierno. Actualmente, los bonos están a precio de default y las empresas valuadas a precio de remate. Si hubiera un cambio en el mando, con algún candidato más pro mercado, estos activos tienen mucho por recuperar.

Asesora financiera

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