El único momento en el que la rentabilidad por dividendos del S&P 500 cayó a un punto tan bajo fue en la burbuja tecnológica de los 2000.
El rendimiento por dividendos del índice S&P 500 atraviesa un momento históricamente bajo, lo que refleja un cambio estructural en el mercado accionario estadounidense y plantea desafíos para los inversores que buscan ingresos recurrentes, pero que no quieren sacrificar crecimiento.
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Actualmente, la rentabilidad por dividendos del índice se ubica cerca de mínimos de 50 años, en torno al 1,24%. Este dato marca una fuerte diferencia con décadas anteriores, cuando los dividendos representaban una porción mucho más relevante del retorno total.
Según Adam Parker, fundador de Trivariate Research, el único momento en el que la rentabilidad cayó a un punto tan bajo fue en la burbuja tecnológica de los 2000, cuando llegó al 1,09%.
Las acciones tecnológicas, las principales impulsoras del S&P 500
El ejecutivo señaló que, en los últimos 100 años, el S&P 500 obtuvo una rentabilidad anual promedio de aproximadamente el 10%, de la cual cerca del 30% provino de dividendos.
El principal problema detrás de este fenómeno no es simplemente que las empresas paguen menos dividendos, sino que el precio de las acciones subió mucho más rápido que los pagos de la mano de las acciones tecnológicas.
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El único momento en el que la rentabilidad por dividendos del S&P 500 cayó a un punto tan bajo fue en la burbuja tecnológica de los 2000.
"El porcentaje de empresas que reparten dividendos se sitúa en el 56,5%, cifra que no difiere significativamente de la de los últimos 25 años. Por lo tanto, es evidente que son las mayores empresas por capitalización bursátil, con dividendos bajos o nulos, las que impulsan esta situación actual", afirmó Parker.
Muchas de estas compañías tecnológicas(Nvidia, Microsoft, Apple, Amazon, Alphabet, Tesla) pagan dividendos bajos o directamente no distribuyen ganancias, ya que priorizan reinvertir en crecimiento. Esto reduce el promedio general del índice.
Además, el mercado cambió la forma en que devuelve capital a los accionistas. En lugar de dividendos, las empresas recurren cada vez más a recompras de acciones, lo que también contribuye a que el retorno por rentas sea más bajo sin necesariamente implicar menor retorno total.
Para los inversores enfocados en ingresos, esto genera un desafío importante. Un rendimiento cercano al 1% implica que se necesita un capital mucho mayor para obtener ingresos significativos. También obliga a asumir más riesgo o a buscar alternativas fuera del índice, como acciones de alto dividendo o bonos.
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