Una de las claves a la hora de invertir es conocer como funciona el efecto del interés compuesto y cómo afecta al dinero. En ese contexto, existe una fórmula simple que permite estimar, sin necesidad de una calculadora financiera, cuánto tiempo demorará un capital en duplicarse: la regla del 72.
El método consiste en dividir 72 por la tasa de interés anual expresada en porcentaje. El resultado es una aproximación de la cantidad de años que llevará duplicar una inversión cuando los intereses se reinvierten, es decir, bajo un esquema de interés compuesto.
Por ejemplo, si una inversión ofrece un rendimiento anual del 4%, el cálculo es sencillo: 72 ÷ 4 = 18. En ese escenario, el capital inicial tardará aproximadamente 18 años en duplicarse.
La historia y los detalles de la regla del 72
La regla permite realizar estimaciones mentales veloces y obtener una referencia útil para evaluar distintas alternativas de inversión, especialmente en instrumentos de bajo riesgo como depósitos bancarios o bonos.
Una de las claves de la regla es entender el efecto del interés compuesto.
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A pesar de su uso en la actualidad, la fórmula ya lleva más de de cinco siglos de historia. Su primera referencia conocida aparece en 1494, cuando el matemático italiano Luca Pacioli, considerado el padre de la contabilidad moderna, la incluyó en su obra Summa de arithmetica, geometria, proportioni et proportionalita.
En ese texto escribió: “Al querer saber por cada interés a tanto por ciento anual en cuántos años se duplicará el capital… se debe dividir siempre por 72”.
La regla ofrece mejores aproximaciones cuando las tasas de interés se ubican entre el 5% y el 10% anual. A medida que se alejan de ese rango, la precisión disminuye.
Para mejorar la estimación, algunos especialistas recomiendan:
- Utilizar 71 como dividendo cuando la tasa ronda el 2%.
- Sumar 1 al dividendo por cada tres puntos porcentuales adicionales cuando las tasas son más elevadas.
- Emplear 69,3 en lugar de 72 si se trata de interés compuesto continuo.
Aun así, el número 72 sigue siendo el más utilizado porque admite divisiones sencillas con muchas de las tasas habituales del mercado.
La regla del 72 no solo sirve para proyectar inversiones, sino que también puede ser utilizada para estimar cuánto tardará la inflación en reducir a la mitad el poder adquisitivo del dinero. La fórmula es exactamente la misma: se divide 72 por la tasa de inflación anual.
La diferencia entre interés simple e interés compuesto
La utilidad de la regla está directamente vinculada al interés compuesto, un sistema en el que los intereses obtenidos se reinvierten y generan nuevas ganancias sobre el capital acumulado. En contrapartida, en el interés simple los rendimientos no se capitalizan, por lo que solo generan ganancias sobre el monto inicial.
Si el objetivo fuera duplicar una inversión en 10 años, la tasa necesaria cambia según el sistema:
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Interés compuesto: la regla del 72 arroja una tasa aproximada del 7,2% anual. El cálculo matemático exacto es 7,18%.
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Interés simple: se requiere una tasa del 10% anual, ya que las ganancias no se reinvierten.
Aunque ambos métodos permiten alcanzar el doble del capital en ese plazo, el interés compuesto logra el mismo resultado con una tasa menor gracias al efecto acumulativo de los intereses.
Buffett, la Fed y BYMA la utilizan como herramienta educativa
Este enfoque fue utilizado en materiales educativos de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y del Departamento de Comercio de Utah, que emplean la regla para explicar tanto el crecimiento del ahorro como la pérdida de valor provocada por la inflación. El mítico inversor Warren Buffett también recurrió en distintas oportunidades a la regla del 72 para explicar el efecto del interés compuesto y el impacto de la inflación.
En la Argentina, Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA) también la incorpora en sus materiales de educación financiera y la define como un cálculo que permite estimar el tiempo necesario para duplicar un capital a partir del rendimiento anual.