Sin embargo, la respuesta de las acciones mostró algunas divergencias. En este sentido, Goldman Sachs cerró con una suba cercana al 10%, después de registrar el mayor margen frente a las proyecciones, mientras que el Citi cayó más de 5% pese a superar las previsiones de ingresos y ganancias.
En este último caso, el mercado reaccionó a la decisión de la entidad de mantener su meta de rentabilidad para 2026, cuando parte de los inversores esperaba una revisión al alza. En tanto, J.P. Morgan y Bank of America terminaron con avances en torno al 2%, mientras que Wells Fargo comprimió entorno al 2% en la dirección contraria, a pesar se superar las expectativas del mercado.
Más allá de la reacción bursátil, los balances mostraron un patrón común. La mayor actividad en fusiones y adquisiciones, emisiones de acciones y deuda, junto con el incremento de los ingresos por operaciones de mercado, impulsó los resultados y compensó la normalización del negocio de intermediación financiera.
El contexto macro detrás de los resultados
La presentación de los balances coincidió con una economía estadounidense que mantiene su nivel de actividad, mientras la desaceleración de la inflación volvió a modificar las expectativas sobre la política monetaria. En ese sentido, Matías Mininni, Portfolio Manager Investment Ideas de Balanz, señaló que “la economía sigue creciendo, la inflación continúa moderándose y el mercado empieza a descontar una política monetaria menos restrictiva, un escenario que favorece la actividad financiera”.
Además, los bancos operaron durante el trimestre con liquidez disponible y tasas que todavía sostienen sus márgenes. Al respecto, Alan Mac Carthy, CEO de Front Inversiones, explicó que el agregado monetario M2 se mantiene en máximos y que ese dinero funciona como “el combustible del sector bancario”.
Por eso, sostuvo que “cuanto mayor es la liquidez, más depósitos reciben las entidades y mayor es su capacidad para otorgar préstamos, financiar inversiones y expandir su negocio”. A su vez, agregó que el nivel de las tasas permitió mejorar los márgenes financieros y la rentabilidad de las operaciones.
Sin embargo, el dato de inflación de junio introdujo nuevas dudas sobre la duración de ese escenario. El índice de precios cayó 0,4% mensual, la mayor baja desde 2020, mientras que la variación interanual se desaceleró desde 4,2% hasta 3,5%, por debajo del 3,8% esperado.
De todos modos, Tomás Bazzani, analista de Research de MM Investments, advirtió que “la composición importa”, ya que la baja estuvo explicada principalmente por una caída mensual de 5,7% en la energía, luego de la reducción de las tensiones en Medio Oriente. En consecuencia, señaló que el alivio podría ser transitorio si vuelve a escalar el conflicto con Irán, por lo que el dato no implica que el proceso de desinflación esté concluido.
A partir de esa publicación, el mercado redujo la probabilidad de una nueva suba de tasas durante 2026. Según Tomás Sisto Bourel, research & investment analyst de Fortress Capital, esa posibilidad pasó de niveles cercanos al 50% a ubicarse por debajo del 10%. Al mismo tiempo, la probabilidad de que la Reserva Federal mantenga el rango actual de entre 3,5% y 3,75% subió hasta 86%.
Por lo tanto, el escenario combina una economía que continúa creciendo, un mercado laboral que todavía no muestra un deterioro y una inflación que comenzó a moderarse, aunque con una baja concentrada en la energía. Así, mientras la liquidez y las tasas sostuvieron los resultados bancarios durante el segundo trimestre, las próximas decisiones de la Fed determinarán cuánto tiempo podrá mantenerse ese esquema.
Kevin Warsh advirtió que la desaceleración de la inflación no implica que la tarea de la Reserva Federal esté concluida, mientras el mercado redujo la probabilidad de una nueva suba de tasas y elevó las chances de que el organismo mantenga sin cambios el rango de 3,5% a 3,75%.
Foto: White House
Trading y banca de inversión impulsaron los balances
Goldman Sachs encabezó la reacción bursátil después de reportar ingresos por u$s20.340 millones, un 39% más que un año atrás, y una utilidad neta de u$s6.630 millones, con un crecimiento interanual de 78%. Además, la ganancia por acción alcanzó u$s20,98, frente a una previsión cercana a u$s14, mientras que el retorno sobre el patrimonio se ubicó en 23,5%.
En paralelo, J.P. Morgan informó ingresos por u$s57.350 millones y una utilidad neta de u$s21.200 millones. Sin embargo, el resultado incluyó u$s4.600 millones por la venta de una participación en Visa y u$s1.000 millones por inversiones de capital. Al excluir esos conceptos, la ganancia por acción fue de u$s6,14, por encima de los u$s5,85 esperados.
A su vez, Bank of America registró ingresos por u$s31.600 millones y una utilidad neta de u$s9.070 millones, mientras que las comisiones de banca de inversión crecieron 50%. Wells Fargo, por su parte, reportó ingresos por u$s22.620 millones y una ganancia por acción de u$s2, frente a los u$s1,72 estimados.
Citigroup también superó el consenso, con ingresos por u$s24.770 millones, una utilidad neta de u$s5.830 millones y una ganancia por acción de u$s3,15. Sin embargo, la acción cayó luego de que la CEO Jane Fraser mantuviera una meta de retorno sobre el capital tangible de entre 10% y 11% para 2026. Según Sisto Bourel, “el mercado aparentemente esperaba una revisión al alza de esa meta”.
Más allá de los resultados individuales, el factor común fue la actividad vinculada con los mercados. Mininni explicó que “el repunte de las emisiones de acciones y deuda, una mayor actividad en fusiones y adquisiciones y el crecimiento de los ingresos por trading fueron los principales motores de los resultados”.
En ese marco, el volumen global de fusiones y adquisiciones llegó a u$s2,8 billones durante el primer semestre y los ingresos de banca de inversión crecieron 24%, hasta u$s61.400 millones.
Qué mira el mercado hacia el tercer trimestre
De cara al tercer trimestre, los inversores seguirán la continuidad del ciclo de emisiones, fusiones y adquisiciones, junto con la evolución de los márgenes por intereses, la calidad crediticia y las valuaciones del sector.
Sisto Bourel sostuvo que los bancos todavía cotizan con descuento frente al S&P 500, aunque aclaró que la selección entre entidades será determinante. Mientras Citi y Wells Fargo muestran los múltiplos más bajos, J. P. Morgan y Morgan Stanley operan con primas asociadas a sus niveles de rentabilidad.
Bazzani, en tanto, advirtió que una baja de 100 puntos básicos en las tasas podría restarle cerca de u$s2.000 millones al margen financiero anual de Bank of America. Además, señaló que una normalización de la actividad en los mercados de capitales tendría un impacto mayor sobre Goldman Sachs que sobre bancos con negocios más diversificados.
Así, los próximos balances permitirán evaluar si el crecimiento de los ingresos puede sostenerse sin un aumento de la morosidad.