11 de junio 2026 - 11:37

YPF fue la petrolera que más subió desde la crisis en el estrecho de Ormuz: qué explicó su rally

La compañía argentina se diferenció de sus pares internacionales porque los inversores empezaron a valorar una combinación de mayor producción, mejora de resultados y potencial exportador.

YPF se convirtió en el vehículo elegido por el mercado para apostar al salto exportador de Vaca Muerta.

YPF se convirtió en el vehículo elegido por el mercado para apostar al salto exportador de Vaca Muerta.

Desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, el petróleo volvió al centro del tablero financiero global. El salto del crudo impulsó a buena parte del sector energético, pero la reacción no fue pareja. Entre las petroleras integradas que cotizan en Wall Street, YPF fue la que mostró el mejor desempeño relativo, por encima de gigantes como ExxonMobil, Chevron, Shell, TotalEnergies, BP, Petrobras y Ecopetrol.

En este contexto, la suba de la petrolera de bandera no se explicó únicamente por la suba del barril de crudo. Mientras el shock energético favoreció a todo el sector a nivel global, el mercado también incorporó factores propios de la compañía, entre los que se encuentran el crecimiento de Vaca Muerta, la mejora operativa, el fallo favorable en Nueva York por la expropiación de 2012, la recomposición de márgenes, el ingreso de grandes inversores institucionales y una mayor expectativa de normalización macroeconómica en Argentina.

YPF logró superar a sus pares internacionales

La comparación con sus pares internacionales muestra con mayor claridad el diferencial que logró YPF en Wall Street. Desde el comienzo del conflicto, el ADR de la petrolera argentina acumuló una suba cercana al 54%, muy por encima del avance del S&P Merval medido en dólares, que ganó alrededor de 15% en el mismo período.

Frente a las grandes petroleras integradas, la distancia también fue marcada. Así, Shell avanzó cerca de 6%, TotalEnergies subió 15% y BP ganó 13%, mientras que Chevron mostró una mejora más acotada, de 3%, y ExxonMobil quedó al margen del rebote, con una baja de 1%. En estos últimos casos, además, el desempeño estuvo condicionado por pérdidas contables asociadas a coberturas financieras durante el primer trimestre.

El contraste también se observó frente a sus pares latinoamericanos. En este sentido, Petrobras acumuló una suba de 12% y Ecopetrol trepó 33%, aunque ninguna de las dos replicó la magnitud del movimiento de YPF. De esta forma, la compañía argentina no solo superó al sector energético global, sino que también le sacó una ventaja considerable al resto de los activos argentinos, en un período en el que se aceleró el apetito por papeles locales.

Para Ezequiel Fernández, director de Research Corporativo en Balanz, parte de la explicación estuvo en que la acción arrastraba un atraso relativo. “YPF venía algo rezagada porque no estaba claro que el precio en el surtidor acompañara bien la suba de Brent, temores que fueron mayormente despejados en los últimos dos meses”, sostuvo.

A ese factor, agregó, se sumó “una performance muy buena del Merval en las últimas semanas, que arrastra a YPF” y “los continuos progresos en la transición shale, con estadísticas mensuales de producción que siguen batiendo récords”.

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Vaca Muerta, el principal driver que diferencia a YPF

La clave del rally estuvo en que el mercado durante estos últimos meses no compró solo exposición al petróleo, sino una historia de crecimiento sobre el potencial de la empresa. De esta forma, en abril, la producción de crudo en Vaca Muerta alcanzó los 628.924 barriles diarios, con Neuquén como principal provincia productora del país. YPF lideró ese proceso con cerca de 319.700 barriles diarios y una producción shale que volvió a marcar máximos.

A su vez, esta lectura se ve reforzada por los números del balance financiero del primer trimestre, donde YPF reportó un EBITDA ajustado de u$s1.594 millones, el más alto de su historia para un primer trimestre, con un margen de 32% sobre ingresos.

La utilidad neta por su parte fue de u$s409 millones, contra una pérdida de u$s10 millones en igual período del año anterior. En tanto, los ingresos alcanzaron u$s4.950 millones y la producción de shale oil llegó a 205.000 barriles diarios, con una mejora interanual de 39%.

La explicación del rally, más allá de la suba del crudo

Para Auxtin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, “la suba de YPF no responde únicamente al salto del petróleo tras el cierre del estrecho de Ormuz”. Según explicó, ese factor “fue común a todo el sector energético global y también impulsó a petroleras integradas como Exxon, Chevron, BP, Shell o Petrobras”.

La diferencia, planteó, es que “YPF venía con una historia de equity más rezagada y con drivers propios mucho más potentes: mejora operativa, recomposición de márgenes, mayor producción no convencional y una lectura de mercado cada vez más enfocada en Vaca Muerta como activo estratégico de largo plazo”.

En esa línea, Maquieyra remarcó que “el mercado no está comprando solo exposición al crudo, sino una petrolera con capacidad de expansión estructural en producción, reservas y exportaciones”.

A diferencia de las grandes petroleras internacionales, que cotizan negocios más maduros y diversificados, YPF combina sensibilidad positiva al petróleo con una historia específica de crecimiento: más shale, mayor eficiencia, proyectos bajo RIGI y expectativa de generación de divisas.

“El shock de Ormuz fue el catalizador, pero la razón de fondo es que el mercado empezó a pagar una prima mayor por el potencial de Vaca Muerta”, concluyó.

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El proyecto LLL Oil presentado bajo el RIGI también reforzó esa narrativa

La iniciativa contempla una inversión de u$s25.000 millones, la perforación de 1.152 pozos y un plateau de producción de 240.000 barriles diarios desde 2032, con exportaciones estimadas en torno a u$s6.000 millones anuales. A eso se suman el avance de Vaca Muerta Oil Sur, que permitiría ampliar la capacidad de evacuación de crudo, y el proyecto Argentina LNG, donde YPF busca posicionarse como actor relevante en el negocio global del gas natural licuado.

Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, coincidió en que el diferencial de YPF frente a otras integradas se explica por dos factores principales. “Por un lado, la acción venía mostrando un rezago importante respecto de sus pares internacionales, por lo que cualquier mejora en las expectativas del sector tenía un mayor potencial de impacto sobre su valuación”, señaló.

“Por otro lado, el mercado está comenzando a poner en precio las proyecciones de crecimiento de YPF vinculadas al desarrollo de Vaca Muerta”, agregó.

Según Lazzati, la compañía tiene por delante “una fuerte expansión en la producción de petróleo y gas, lo que podría traducirse en un incremento significativo de sus flujos de caja durante los próximos años”.

Además, destacó el avance de proyectos de exportación de GNL y negociaciones para abastecer mercados internacionales, entre ellos Europa. “Estas iniciativas refuerzan la expectativa de que YPF pueda transformarse en un jugador cada vez más relevante dentro del mercado energético global”, sostuvo.

Fallo judicial, inversores globales y el límite de los combustibles

Otro punto clave fue la reducción del riesgo judicial que venía arrastrando la compañía en los últimos años. El 27 de marzo, la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York revocó la sentencia que condenaba a Argentina a pagar más de u$s16.000 millones por la expropiación de YPF. Aunque el litigio todavía puede tener nuevas instancias, el fallo alivió un fuerte overhang sobre la valuación de la compañía y del equity argentino.

Por otro lado, el ingreso de Stanley Druckenmiller también funcionó como señal para el mercado. A través de Duquesne Family Office, el inversor incrementó fuertemente su posición en YPF durante el primer trimestre, hasta convertirla en uno de los principales activos de su cartera. La apuesta reforzó la idea de que la petrolera pasó a ser una vía líquida para capturar, al mismo tiempo, petróleo, Vaca Muerta y normalización argentina.

Sumando a la mirada positiva de los inversores globales, los bancos de inversión acompañaron esa visión con mejoras en sus valuaciones. Así, Citi elevó su precio objetivo de u$s48 a u$s55, Morgan Stanley lo subió de u$s47 a u$s60, JPMorgan lo llevó de u$s54 a u$s61,50 y UBS lo ajustó de u$s45 a u$s48.

Con la ADR cerca de la zona de u$s55, el mercado empieza a exigir nuevas señales de ejecución: más producción, avance de infraestructura, disciplina de capital y menor incertidumbre regulatoria.

El principal contrapunto sigue en el mercado doméstico de combustibles

En marzo, el litro de nafta superó los $2.000 y los precios acumularon un fuerte salto desde el cambio de Gobierno. Sin embargo, el traslado del Brent a surtidores no fue lineal: el Gobierno aplicó un esquema de “amortiguador” para evitar que YPF trasladara de inmediato toda la variación del crudo, mientras también postergó parte de los aumentos impositivos.

Ese equilibrio será clave hacia adelante, ya que si el petróleo se mantiene alto y el pass-through local queda contenido, los márgenes del downstream pueden volver a tensionarse.

Pero si los precios se liberan demasiado rápido, el impacto inflacionario y político puede ser mayor. Por ahora, el mercado parece mirar más allá de ese ruido: YPF dejó de ser valuada solo como una petrolera argentina regulada y empezó a ser leída como el principal vehículo bursátil de una transformación energética exportadora.

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