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22 de diciembre 2022 - 00:00

“Fueron las 13 horas de vuelo más emocionantes como azafata”

Beatriz Zaine es de Oberá, Misiones, y fue parte del equipo que asistió en vuelo a los Campeones del Mundo desde Roma a Buenos Aires. "Me enteré unas horas antes que cumpliría mi trabajo en ese vuelo", reveló.

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Emoción. Junto a Lionel Messi la Copa del Mundo, Beatriz Zaine se sorprendió cuando la eligieron para integrar la tripulación del vuelo que trasladó hacia Ezeiza a la Scaloneta.

Beatriz Zaine no deja de sonreír y de emocionarse cada vez que recuerda que fue una de las trece tripulantes del Boing Airbus 330-200 de Aerolíneas Argentinas que transportó a los campeones de mundo hacia Buenos Aires.

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Beatriz tiene 41 años, hace 12 años que es azafata en la aerolínea de Bandera. Es oriunda de la ciudad de Oberá, Misiones. Al igual que sus compañeros se enteró unas horas antes de que iba a tener el honor de ser parte de la tripulación del vuelo campeón. “Yo viajé con ese vuelo de ida hacia Roma con hinchas argentinos que fueron a ver la final, porque ese avión hizo Buenos Aires-Roma-Qatar-Roma-Buenos Aires”, le contó a Ámbito.

“Estaba en Roma y, como el avión debía hacer una escala técnica y cambiar de tripulación tuvimos la suerte de que fuéramos elegidos por la empresa para transportar a los Campeones del Mundo”, recordó.

“Fueron 13 horas de vuelo de mucha emoción entre Roma y Buenos Aires. Todos los de la tripulación estábamos muy contentos, orgullosos y emocionados de estar ahí, pero, por supuesto manteniendo el profesionalismo, tratando de que la Selección Argentina se sienta cómoda con nosotros, tratando de no molestarlos y buscando el momento propicio para saludarlos y tomarnos una foto”, expresó.

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“La emoción de estar con los jugadores y el cuerpo técnico que logró el campeonato mundial y no perder el profesionalismo se debe a años de terapia y de que cuando una tiene puesto el uniforme de Aerolíneas Argentinas sabemos que debemos mantener la tranquilidad y el profesionalismo”, subrayó.

“Reconozco -agregó- que cuando subimos al avión queríamos abrazar a cada uno de los jugadores y cuerpo técnico, pero, como corresponde nos mantuvimos tranquilos, los saludamos como lo hacemos en cada uno de los vuelos para que cada uno de ellos tenga su momento. Al principio toda la tripulación fue cautelosa”.

Abrazar la Copa

La azafata obereña tuvo el privilegio de abrazar la Copa del Mundo. “Ninguno de la tripulación pidió alzar la Copa. A lo sumo le solicitamos unas fotos, pero justo pasó al lado mío Lautaro Martínez con la Copa, vio la expresión en mi rostro y me dijo: ‘¿La querés sostener?’ Y, sin poder contestarle me la dio y me dijo. ´Agarrala fuerte porque pesa´. La tomé, la abracé, le di un beso, me tomé fotos y se la devolví. Todo mi cuerpo templaba de emoción”.

El viaje fue muy relajado. “Los más jóvenes fueron los que dedicaban a cantar, bailar, y hasta tocaron un bombo con los colores argentinos. Los más grandes como Messi, Di María, De Paul u Otamendi tomaban mate y jugaban a las cartas”.

La foto con Messi

Beatriz Zaine y toda la tripulación fueron muy respetuosos. Trataron de no molestar a los Campeones del Mundo. “Ninguno de la tripulación se animaba a acercase a Messi, además no lo queríamos molestar. En un momento se levantó de su asiento y le pedimos amablemente si se podía tomar fotografías con nosotros y, de inmediato dijo que sí. Sólo que no cruzamos palabras porque no queríamos molestarlo. Le agradecimos y le dijimos que lo amábamos”.

Respecto al director técnico Scaloni dijo que es una persona muy tranquila. “No tuvimos mucho contacto con él. Caminó, durmió y estaba muy relajado”.

La azafata misionera reconoció que “fue difícil manejar la ansiedad tanto de los tripulantes como de la delegación argentina, durante las 13 horas de vuelo y la espera en Ezeiza hasta que se abrieron las puertas del avión. Todos queríamos llegar, deseábamos que el reloj pase más rápido por eso tratamos que estén tranquilos y cuando aterrizó el avión ya estaban todo en fila parados para descender”. El recibimiento en el Aeropuerto fue realmente muy emocionante. Le doy gracias a Dios haber sido parte de la tripulación que transportó a los campeones del mundo desde roma a Buenos Aires”, cerró.

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