Economía

Gobierno define BoPoMo y comienza a rezarle a Pimco

Casi el 50% de la colocación está en manos del fondo californiano. Se espera presión sobre el CCL. Junto con Templeton y BlacRock son los principales tenedores de deuda de emisión local.

Llegó el momento en que el Gobierno deberá enfrentar el primer test serio de confianza del mercado desde el reperfilamiento del pago de las Letras del Tesoro lanzado el 28 de agosto pasado. Hoy se definirá, y todo se apuesta a que sea de manera positiva, el pago de unos $24.000 millones correspondientes al “Bono de Política Monetaria” (BoPoMo), equivalentes a u$s407 millones, según la cotización oficial. Y una vez concretada la operación de pago y con los pesos ingresados en las cuentas de los inversores, comenzará el examen más importante que deberá superar el Ministerio de Hacienda de Hernán Lacunza y su política financiera: saber cuánto de ese dinero queda en moneda local dentro de las múltiples opciones que ofrece el mercado de capitales argentino en pesos y cuánto se decide por la salida al dólar. Y, en consecuencia, por una mayor presión sobre el tipo de cambio. Como casi la mitad de los tenedores se concentran en un solo operador, la suerte del mercado dependerá de lo que decida el principal cliente del título público: el Pacific Investment Management Co (Pimco), que posee el 49% del total de la colocación.

El BoPoMo es una inversión lanzada al mercado en junio de 2017, bajo idea y diseño del entonces ministro de Finanzas Luis “Toto” Caputo. El título paga cupón a partir del nivel de la tasa de interés de las Letras de Liquidez del Banco Central, y representaba un ensayo que el entonces funcionario intentó como mecanismo previo para absorber en aquellos días la mayor cantidad de pesos posibles en el mercado e ir licuando los vencimientos mensuales de Leliq. La estrategia original del ahora exfuncionario no era mala: lanzar al mercado bonos en moneda local que pagaran intereses similares a las Leliq de vencimiento mensual, extendiendo vencimientos a más de dos años. En aquellos tiempos de precrisis, seriamente creía el Ejecutivo que para el segundo semestre de 2019 la bola de nieve de las Leliq estaría dominada y a punto de ser renegociada en los mercados por bonos a largo plazo. Para esto se descartaba que para este año, la inflación anualizada se ubicaría entre el 20% y el 25% (o menos), con tasas de Leliq por debajo del 40%. No pudo ser. Esos intereses cerraron ayer cerca de 83%; la inflación anual se proyecta a más de 52% y las primas hermanas del BoPoMo colocadas a plazo menor (Lecap, Letes y Lecer) fueron “reperfiladas”; destino similar al que el mercado pensaba para estos bonos de corto plazo emitidos en 2017.

Sin embargo, la decisión oficial parece ser la de cumplir con el pago de estos títulos. La medida se toma desde el oficialismo teniendo en cuenta dos realidades. Por un lado, porque, se asegura, están las condiciones dadas para poder soportar una corriente negativa al peso de los tenedores de los bonos y una mayor demanda de dólares. Por el otro, ante el pésimo antecedente que tendría ante los mercados avanzar en un “reperfilamiento” sobre bonos y no ya sólo con Letras de vencimiento cercano. Mientras tanto, hasta la semana pasada los operadores aún desconfiaban de la suerte del BoPoMo y su rendimiento se acercaba al récord de 100%.

Desde hoy, y fundamentalmente a partir del lunes, cuando se complete el pago y el dinero esté disponible en las cuentas de los inversores, los mercados comenzarán a poner el foco en la operación de pago y las decisiones que vayan tomando los tenedores del título. Es aquí donde la concentración de las miradas se simplifica y unifica en el mayor apostador a la colocación: el Pimco. Se trata de uno de los fondos de inversión más importantes del mundo, y del principal apostador a la deuda soberana de países emergentes a nivel mundial. Pimco recibirá casi 12.500 millones de pesos en sus cuentas locales, y deberá elegir qué hacer con ese dinero. Como a partir del cepo light está vedada la alternativa de comparar dólares y otra divisa por ventanilla, si la decisión de Pimco es abandonar las atractivas alternativas que ofrece el mercado local y sus exuberantes tasas de interés, deberá decidir de qué manera hacerse de dólares. Y, a esta altura, la versión más popular de la operación es la compra de divisas a partir del Contado con Liqui. Hasta ayer el precio de la opción llegaba a los 73 pesos, una brecha peligrosa a ojos del Gobierno, y que se profundizaría si Pimco decide la salida por esta puerta. En síntesis, gran parte del éxito o fracaso de la operación de convencimiento de las bondades de permanecer en pesos en estos tiempos turbulentos, dependerá de la decisión que tomen en las próximas horas los ejecutivos de Pimco.

El fondo se convirtió en un gran tenedor de deuda soberana del país en los últimos años. Si bien tenía operaciones anteriores, la profundización de sus operaciones llegó por el conocimiento directo y confianza que la casa de inversiones le tenía al propio Caputo. Se trata de una firma de inversión fundada en Newport Beach, California, en 1971 por William H. Gross (que aún la dirige) y por Mohamed A. El-Erian. En 2000 fue adquirida por Allianz, y desde ese momento opera bajo su ala, pero como fondo independiente.

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