Berkshire Hathaway comenzó a mover parte de la enorme posición de liquidez acumulada durante los últimos años. Bajo la conducción de Greg Abel, sucesor de Warren Buffett como CEO del conglomerado, la compañía invirtió u$s10.000 millones en Alphabet, matriz de Google, y destinó alrededor de u$s4.500 millones a recomprar sus propias acciones durante el segundo trimestre.
Tras la salida de Warren Buffet, Berkshire Hathaway movió su liquidez y apostó u$s10.000 millones por Google
La compañía comenzó a desplegar parte de la liquidez acumulada durante la era Buffett. Invirtió en Alphabet, destinó u$s4.500 millones a recompras y concretó la compra de Taylor Morrison.
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Greg Abel, es el sucesor de Warren Buffet en Berkshire Hathaway.
Los movimientos se conocieron junto con la presentación de los resultados trimestrales de Berkshire y marcan las primeras decisiones relevantes de asignación de capital desde que Abel asumió como director ejecutivo en enero. Buffett, tras seis décadas al frente de la compañía, permanece como presidente del directorio.
Pese a las nuevas inversiones, Berkshire conserva una posición de efectivo excepcionalmente elevada. La compañía cerró el segundo trimestre con aproximadamente u$s365.500 millones en caja, frente a los casi u$s400.000 millones registrados al finalizar marzo.
La reducción refleja una utilización más activa del capital, aunque la magnitud de las reservas continúa mostrando una estrategia cautelosa frente a las actuales valuaciones del mercado. Buena parte de esa liquidez permanece colocada en instrumentos de deuda estadounidense de corto plazo, a la espera de nuevas oportunidades de inversión.
Una apuesta de u$s10.000 millones por Alphabet
Uno de los movimientos que más llamó la atención fue la incorporación de Alphabet a la cartera. Berkshire destinó alrededor de u$s10.000 millones a la matriz de Google, en una apuesta que aumenta su exposición al sector tecnológico y, particularmente, al crecimiento de la inteligencia artificial.
La operación cobra relevancia por la histórica selectividad de Berkshire a la hora de ingresar en compañías tecnológicas. La inversión muestra que Abel está dispuesto a realizar operaciones de gran magnitud cuando encuentra activos que considera atractivos, aun cuando mantiene la cautela general sobre el mercado.
Además, el informe trimestral mostró que Berkshire incorporó más de u$s21.000 millones en acciones de compañías comerciales, industriales y de otros sectores. Sin embargo, el detalle completo de esos movimientos recién se conocerá en una presentación posterior de la cartera.
La compañía también completó en julio la adquisición de la constructora de viviendas Taylor Morrison por u$s6.800 millones, operación que todavía no aparece reflejada en las cifras correspondientes al segundo trimestre.
Berkshire vuelve a apostar por sus propias acciones
El otro movimiento relevante fue la recompra de aproximadamente u$s4.500 millones en acciones propias, una cifra considerablemente superior a los apenas u$s234 millones destinados a ese objetivo durante el primer trimestre.
La operación adquiere una importancia particular por la política histórica de Berkshire: la compañía no establece previamente un monto fijo de recompras, sino que compra sus acciones cuando sus responsables consideran que cotizan por debajo de su valor intrínseco.
De esta manera, la decisión de Abel y Buffett puede interpretarse como una señal de que consideran atractiva la valuación de Berkshire frente a otras oportunidades disponibles en el mercado.
La mayor parte de las recompras se concentró durante junio. Sin embargo, la continuidad de esta estrategia podría depender de la evolución de la cotización, luego de que las acciones de Berkshire alcanzaran recientemente nuevos máximos de 52 semanas. Entre 2018 y 2024, el conglomerado ya había destinado alrededor de u$s78.000 millones a recomprar sus propios títulos.
Las ganancias de Berkshire se duplicaron
Los movimientos de cartera coincidieron con una mejora significativa de los resultados del conglomerado. Berkshire registró una ganancia neta de u$s25.667 millones durante el segundo trimestre, más del doble de los u$s12.370 millones obtenidos durante el mismo período del año anterior.
El fuerte incremento estuvo explicado en buena medida por ganancias contables vinculadas con la valorización de sus inversiones. Por ese motivo, Buffett históricamente recomendó observar las ganancias operativas para evaluar con mayor precisión la evolución de los negocios controlados por Berkshire.
Bajo esa métrica, el resultado también fue positivo: las ganancias operativas alcanzaron u$s12.983 millones, frente a u$s11.160 millones un año atrás, lo que representa un crecimiento cercano al 16%.
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