Según Coll, la IA ya dejó de ser una herramienta reservada a especialistas y se convirtió en una competencia transversal para cualquier profesional. Sin embargo, advirtió que el conocimiento técnico por sí solo no alcanza: las organizaciones buscan perfiles capaces de combinar el uso de estas tecnologías con pensamiento crítico, liderazgo y capacidad de toma de decisiones. "Un profesional que sabe utilizar inteligencia artificial puede multiplicar su productividad de manera extraordinaria", sostuvo. A su vez, consideró que la economía del conocimiento representa una de las mayores oportunidades para la Argentina, ya que la combinación entre talento, capacidad de adaptación y nuevas tecnologías permite que empresas y emprendedores locales compitan en mercados globales con recursos cada vez más accesibles.
Entrevista a Agustín Coll, economista de la UBA y CEO de Aumenta AI
P.: ¿Cómo está hoy la oferta de la UBA en carreras vinculadas a negocios, tecnología e inteligencia artificial? ¿Cuál es la propuesta y el perfil que buscan formar?
Agustín Coll: La Facultad de Ciencias Económicas tiene una oferta muy amplia en todo lo relacionado con la inserción laboral en el ámbito de los negocios. Carreras como Administración de Empresas y Economía vienen creciendo mucho, no solo en cantidad de alumnos, sino también en la actualización de sus planes de estudio. Hace muy poco incorporaron nuevas orientaciones vinculadas al mundo empresarial y un acercamiento más fuerte al sector privado.
Creo que la UBA viene innovando de manera sostenida, tanto en la actualización de contenidos como en la incorporación de nuevas tecnologías. Un ejemplo concreto es la materia Economía Digital, que dicto desde hace dos años y que antes no existía. Allí analizamos el impacto de la tecnología en las empresas y el trabajo final consiste en desarrollar una aplicación comercialmente viable utilizando inteligencia artificial.
Muchos estudiantes terminan presentando esos desarrollos en sus propios trabajos. Crean automatizaciones, herramientas de productividad o soluciones con IA que luego son implementadas por las empresas. Es una propuesta muy práctica que busca conectar la formación académica con problemas reales.
P.: ¿Cómo cambió la formación de los futuros profesionales frente a los avances tecnológicos?
A.C.: Todo el sistema educativo está atravesando un proceso de transformación muy profundo. Estamos viviendo un momento prácticamente sin precedentes por la velocidad del cambio tecnológico.
La universidad se está adaptando con nuevos planes de estudio, nuevas carreras y una integración cada vez mayor de la inteligencia artificial en los procesos de enseñanza. El mercado laboral ya está cambiando y probablemente lo haga a una velocidad que nunca habíamos visto. La educación tiene que responder a esa realidad.
P.: ¿Cuál es el impacto de la IA en la forma de enseñar?
A.C.: Creo que el docente está dejando de ser solamente un expositor de conocimientos. Hoy el acceso a la información está democratizado y los estudiantes pueden consultar herramientas como ChatGPT en cualquier momento.
Por eso el rol del profesor pasa cada vez más por diseñar experiencias de aprendizaje. En mis materias utilizamos simulaciones con inteligencia artificial. Por ejemplo, creo agentes que representan al gerente general de una empresa y los estudiantes deben asumir el rol de consultores tecnológicos. Parte de la evaluación consiste en convencer a ese “gerente” de adoptar una solución tecnológica, justificar la inversión y demostrar su impacto en el negocio. Antes el modelo era más tradicional: una clase expositiva y un examen escrito. Hoy la tecnología permite generar experiencias mucho más cercanas a la realidad profesional.
Agustin Coll
Desde la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA hasta el ecosistema emprendedor, Coll explicó cómo la IA está redefiniendo la educación, el empleo y los negocios.
Mariano Fuchila
P.: ¿Cómo llegan los estudiantes a la universidad en materia de conocimiento y manejo de la inteligencia artificial?
A.C.: Hicimos encuestas entre alumnos de primer año y observamos algo interesante: en muchas escuelas donde se prohibía el uso de inteligencia artificial era donde más se utilizaba de manera informal. La IA ya llegó y la discusión no debería ser si se usa o no se usa. La verdadera discusión es si se utiliza de manera guiada y responsable o sin ningún tipo de criterio. Desde mi experiencia en el sector privado, las empresas necesitan personas que sepan utilizar estas herramientas. Por eso limitar su uso puede generar más problemas que soluciones.
El desafío de las universidades es enseñar buenas prácticas. Muchos estudiantes ya usan inteligencia artificial, pero no siempre saben cómo aprovecharla para potenciar su aprendizaje en lugar de reemplazarlo.
P.: Existe una gran preocupación sobre la dependencia excesiva de la IA. ¿Cómo lo ves?
A.C.: La inteligencia artificial es una herramienta, pero también representa una transformación más profunda. A lo largo de la historia siempre delegamos tareas en la tecnología. Usar una planilla de cálculo también implica delegar ciertos procesos cognitivos. La diferencia es que hoy tenemos sistemas mucho más sofisticados. Por eso no creo que la respuesta sea evitar la delegación. El desafío es saber qué delegar y qué no.
Siempre les digo a mis alumnos que a partir de ahora trabajamos en equipo con la máquina. Lo importante es que siga existiendo pensamiento crítico, criterio profesional y capacidad de liderazgo. El problema no es delegar; el problema es delegar todo. Personalmente utilizo la inteligencia artificial como compañera de pensamiento. Le pido ideas, alternativas o enfoques distintos, pero sigo siendo yo quien toma las decisiones. Cuando se usa de esa manera, potencia enormemente la creatividad y la productividad.
P.: ¿Quién no aprende a utilizar IA corre riesgo de quedar rezagado?
A.C.: Sí. Un profesional que no sabe aprovechar la inteligencia artificial tiene hoy una capacidad de generar valor considerablemente menor que alguien que sí sabe hacerlo. Trabajo con empresas que permanentemente evalúan cómo incorporar estas herramientas. Muchas veces me preguntan si deben contratar más personas o reducir equipos. Mi respuesta siempre es la misma: depende de las capacidades de esas personas.
Un profesional que sabe utilizar inteligencia artificial puede multiplicar su productividad de manera extraordinaria. Hoy contratar a alguien con esas habilidades puede equivaler a incorporar varias capacidades en una sola persona. En cambio, quien no desarrolla estas competencias corre el riesgo de perder competitividad en el mercado laboral.
P.: ¿Qué demanda hoy el mercado laboral?
A.C.: Saber usar inteligencia artificial es una condición necesaria, aunque no suficiente. Lo que realmente buscan las empresas son personas capaces de liderar equipos, ejercer pensamiento crítico, resolver problemas complejos y tomar decisiones.
La tecnología potencia esas habilidades humanas. Por eso hoy es más fácil que nunca destacarse dentro de una organización. Un profesional puede desarrollar automatizaciones, mejorar procesos o crear soluciones concretas con herramientas que hace pocos años ni siquiera existían. Las empresas valoran especialmente a quienes saben combinar capacidades técnicas con criterio estratégico.
Agustin Coll
El economista y CEO de Aumenta AI, Agustín Coll, analizó cómo la inteligencia artificial está transformando la formación universitaria, las demandas de las empresas y las oportunidades para los profesionales del futuro.
Mariano Fuchila
P.: ¿Cómo están las empresas argentinas respecto de la adopción de IA?
A.C.: Es difícil decir que una empresa está completamente preparada cuando la tecnología avanza tan rápido. El problema principal no es tecnológico. Comprar licencias o acceder a herramientas es relativamente sencillo. El desafío es identificar los procesos donde la inteligencia artificial puede generar valor y formar equipos capaces de aprovecharla correctamente.
Muchas organizaciones utilizan IA para tareas simples, como resumir correos electrónicos, cuando en realidad podría estar ayudando a rediseñar procesos completos o descubrir nuevas oportunidades de negocio.
P.: ¿Cómo cambió el liderazgo en este contexto?
A.C.: El liderazgo es más importante que nunca. Antes estaba asociado únicamente a quienes ocupaban posiciones jerárquicas. Hoy todos necesitamos liderar. Cada profesional, cada líder debe coordinar no solo personas, sino también herramientas y agentes de inteligencia artificial. Eso exige autonomía, criterio y capacidad de decisión.
Además, el modelo tradicional de liderazgo basado en el control permanente perdió vigencia. Hoy el desafío es crear entornos donde las personas puedan potenciarse con la tecnología y generar valor de manera más independiente.
P.: ¿Qué oportunidades abre este escenario para startups y emprendimientos tecnológicos?
A.C.: Estamos viviendo la era de las startups. Equipos muy pequeños pueden lograr resultados que antes requerían estructuras enormes.
Las empresas nacidas en un entorno de inteligencia artificial tienen una ventaja competitiva enorme porque pueden escalar rápidamente, operar de manera global y desarrollar productos con recursos mucho más limitados. Hoy una startup argentina puede crear tecnología, venderla al mundo y competir internacionalmente desde el primer día.
P.: ¿Qué rol juega la economía del conocimiento para la Argentina?
A.C.: Va a ser cada vez más importante. La tecnología tendrá un impacto creciente sobre la economía, las empresas y la sociedad. Tradicionalmente se decía que el diferencial estaba en el conocimiento. Hoy el conocimiento está mucho más democratizado. La diferencia pasa por la capacidad de aplicar ese conocimiento, adaptarse al cambio y generar valor.
Y ahí los argentinos tenemos una ventaja importante. Estamos acostumbrados a enfrentar contextos complejos y eso nos dio una gran capacidad de adaptación. Si combinamos esa flexibilidad con el desarrollo tecnológico y la economía del conocimiento, tenemos una oportunidad enorme para competir globalmente.