7 de agosto 2026 - 07:00

¿Sigue el carry trade? Las inversiones en pesos que recomiendan los analistas tras el último REM del BCRA

El sondeo del BCRA recortó la proyección del tipo de cambio para diciembre y mantuvo un escenario de desinflación gradual, con tasas prácticamente estables. En ese contexto, las estrategias vuelven a inclinarse hacia los bonos CER y los duales

El nuevo REM acotó el atractivo del carry trade y reforzó la preferencia por bonos CER, duales y dólar linked.

El nuevo REM acotó el atractivo del carry trade y reforzó la preferencia por bonos CER, duales y dólar linked.

La publicación del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de julio volvió a renovar el panorama de la economía para los siguientes meses hacia fin de año y con ello, nuevas estrategias que pueden adoptar los inversores ante los cambios en la coyuntura.

Respecto al mes pasado, el nuevo informe no anticipa un salto abrupto del dólar oficial, ni una caída acelerada de la inflación para la segunda mitad del año, por lo que el margen para obtener ganancias mediante estrategias puras de tasa fija luce más acotado.

El relevamiento, realizado entre el 29 y el 31 de julio entre 45 consultoras, centros de investigación y entidades financieras, estimó una inflación de 2% para julio, sin cambios respecto del informe anterior.

Sin embargo, quienes mejor pronosticaron esta variable durante los últimos meses, agrupados dentro del Top 10, esperaron un avance de 1,9%. A su vez, la inflación núcleo fue calculada en 1,8%, 0,1 puntos porcentuales menos que en el REM previo.

En cuanto al dólar, la mediana de las estimaciones ubicó al tipo de cambio mayorista promedio en $1.512 para agosto, prácticamente sin cambios frente al relevamiento anterior.

No obstante, la principal corrección apareció hacia el cierre del año, ya que la proyección para diciembre bajó desde $1.673 hasta $1.652. De esta manera, los analistas esperan una suba interanual de 14,1%, mientras que el Top 10 proyecta una cotización todavía menor, de $1.605.

Por el lado de las tasas, el mercado tampoco espera grandes modificaciones. En este sentido, la TAMAR de bancos privados fue proyectada en 22,4% nominal anual para agosto, equivalente a una tasa efectiva mensual de 1,84%, mientras que para diciembre se ubicó en 22,2%, apenas 0,2 puntos por encima de la estimación anterior.

Dólar, inflación y tasas: qué escenario muestra el REM

La combinación de estas variables configura un escenario sin grandes sobresaltos, aunque con rendimientos más ajustados. Según las tablas del relevamiento, entre agosto y diciembre el tipo de cambio avanzaría alrededor de 9%, una variación similar a la inflación acumulada proyectada para esos meses.

Por lo tanto, el mercado no espera que el dólar se despegue con fuerza de los precios durante lo que resta del año, aunque tampoco anticipa un margen amplio para sostener estrategias de carry trade.

El propio REM permite dimensionar esa pérdida de atractivo. En este sentido, con una TAMAR que ofrecería un rendimiento efectivo mensual cercano al 1,8% y se mantendría estable hasta diciembre, la tasa en pesos quedaría por debajo del ritmo de depreciación esperado.

En concreto, el dólar mayorista avanzaría 2,2% en septiembre, 2% en octubre, 2,6% en noviembre y 2,1% en diciembre. De esta manera, el diferencial entre la tasa y la suba del tipo de cambio sería negativo durante los cuatro meses, con la brecha más amplia en noviembre.

A su vez, esa aceleración prevista para el dólar también le permitiría superar a la inflación mensual durante el tramo final del año. Así, la variación cambiaria se ubicaría 0,4 puntos porcentuales por encima del IPC esperado en septiembre, 0,3 puntos en octubre, 1 punto en noviembre y nuevamente 0,3 puntos en diciembre.

Sin embargo, la relación se invierte al observar el acumulado anual, dado que el tipo de cambio subiría apenas 14,1% interanual en diciembre frente a una inflación proyectada de 29,8%. Por lo tanto, el peso todavía registraría una apreciación real significativa durante 2026.

Esta combinación, marcada por un dólar que permanece rezagado frente a los precios en el acumulado anual, pero que se encarece mes a mes por encima tanto de la tasa como de la inflación durante la previa electoral, explica por qué las mesas priorizan la cobertura cambiaria antes que una apuesta pura por instrumentos a tasa fija.

Qué panorama anticipan los analistas de mercado

En este contexto, la menor presión cambiaria registrada durante julio permitió una recuperación parcial de los activos en pesos. Sin embargo, ese movimiento no implicó un regreso generalizado al carry trade, sino una mayor preferencia por instrumentos capaces de ofrecer cobertura frente a la inflación, las tasas o una eventual aceleración del dólar oficial.

Desde PPI señalaron que el debilitamiento global del dólar, la ausencia de nuevos catalizadores para una compresión del riesgo país y una eventual normalización de las tasas cortas podrían favorecer nuevamente a determinados títulos en moneda local. No obstante, la sociedad de bolsa advirtió que la demanda de cobertura cambiaria se mantuvo elevada.

En efecto, el stock de instrumentos dólar linked del sector público en manos privadas aumentó por segundo mes consecutivo hasta aproximadamente u$s11.300 millones. De esta manera, aun con un mercado cambiario más estable, los inversores continuaron reforzando la protección frente a una posible corrección del tipo de cambio oficial.

Al mismo tiempo, la dinámica de las tasas estuvo condicionada por las licitaciones del Tesoro. En la última operación, el Gobierno alcanzó un rollover de 144,5% y absorbió alrededor de $3,7 billones, lo que redujo la liquidez disponible y elevó el costo del fondeo.

De acuerdo con Balanz, las tasas a un día llegaron a operar en 23,3% nominal anual antes de la liquidación, mientras que posteriormente la caución subió hasta 24,9%. Esta mayor volatilidad también afectó a los bonos del Tesoro, que registraron caídas de precios de hasta 1% en los tramos más largos de la curva.

Así, el escenario continúa ofreciendo oportunidades en pesos, pero con una selección más defensiva. Frente a un carry trade acotado y una demanda persistente de cobertura, los analistas priorizan instrumentos ajustables por sobre las posiciones puras a tasa fija.

Qué estrategias de inversión ven para los próximos meses

Con este escenario, la discusión no pasa solamente por permanecer o no en pesos, sino por determinar qué variable conviene cubrir.

Como el REM proyecta que el dólar avanzará por encima de la TAMAR durante los últimos cuatro meses del año, las mesas consideran que el carry trade puro y los instrumentos a tasa fija ofrecen un margen acotado. Por ese motivo, las recomendaciones se concentran en bonos ajustables por inflación, tasas o tipo de cambio.

Desde Balanz mantienen una preferencia por los bonos CER para las posiciones cortas y el manejo de liquidez, debido a que la inflación implícita en la curva todavía se encuentra por debajo de sus estimaciones.

Dentro de ese segmento, destacan al TZXM7, que incorporaba una inflación mensual promedio cercana a 1,65%, frente al 1,9% proyectado por la sociedad de bolsa. Así, el instrumento podría capturar un rendimiento adicional si la desinflación resulta más lenta que la descontada por el mercado.

Para extender la duración, Balanz privilegia al TXMJ0, un bono dual que paga el mayor rendimiento entre CER y TAMAR. Esta estructura permite cubrirse tanto frente a una inflación más elevada como ante una eventual suba de las tasas cortas. En cambio, considera al TMVE8 una alternativa más específica para quienes busquen protección ante una aceleración del dólar oficial.

PPI también aumentó su exposición a activos en pesos y coincidió en seleccionar al TZXM7 para aprovechar una eventual diferencia entre la inflación efectiva y la incorporada en los precios.

Sin embargo, mostró una mayor preferencia por el TMVE8, que paga el mayor rendimiento entre una pata dólar linked y otra vinculada con la TAMAR.

Según sus cálculos, el instrumento ofrecía una TIR dólar linked de 6,3% y un margen de alrededor de 640 puntos básicos sobre la TAMAR. Por esa razón, PPI lo incorporó en sus carteras moderada y agresiva, con una ponderación de hasta 10%.

De esta manera, los bonos CER ganan atractivo si la inflación baja más lentamente, los duales CER/TAMAR ofrecen cobertura ante una suba de tasas y el TMVE8 aparece como la principal alternativa frente a una aceleración del dólar oficial.

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