4 de febrero 2015 - 15:24
Alarma por pérdida de libros antiguos tras inundación de librería
Más de 1.000 libros quedaron completamente arruinados y 15 mil en estado de humedad y con hongos por una inundación en el sótano de la librería Helena de Buenos Aires. Los dueños apuntan a las obras de peatonalización de la calle Esmeralda.
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La librería Helena de Buenos Aires se encuentra en la planta baja de un edificio declarado Patrimonio Histórico de la Ciudad.
"La fundaron en 1924 y funcionó en este local durante 50 años. De allí salieron todos los regalos presidenciales vinculados a los libros y mapas. En este sótano había una exhibición de mapas y libros de viajes carísimos. Hace cuatro años cerró y remataron todo, yo heredé bibliotecas y planeros", cuenta Elena, a quien la hija de uno de los últimos socios de L'Amateur buscó para que sea ella quien continúe la tradición librera en ese negocio.
Por eso Elena no quiere irse de allí: "para mí es un honor estar en este lugar físico", dice. Ella quiere arreglar el desastre causado por la serie de inundaciones que convirtieron al sótano en el símbolo de una desidia cultural y patrimonial.
Apenas se inundó, la mujer envió cartas de reclamo a Claudio Cané, Director General de obras de Arquitectura de la Ciudad de Buenos Aires; al mísmisimo jefe de gobierno, Mauricio Macri y, además, abrió un expediente. Cero respuesta. Recién ayer -"después de todo este lío"- aparecieron algunas autoridades secundarias para ver "en qué podían ayudar".
"Tiré cerca de mil libros pero todavía no terminé. Ayer empecé a descubrir una doble fila de volúmenes, llena de hongos, porque fueron sucediendo inundaciones y era una pileta. El día de la inundación, la empresa Dalco llamó a Aysa, quienes trajeron una bomba de achique, que duró encendida un minuto", recuerda de forma "tragicómica" sobre el desastre que le dejó agujereado el piso del sótano.
"La primera desesperación -cuenta- fue sacar los libros, hacer salvatajes, se mojó una carpeta con mapas y grabados de los siglos XVI, XVII y XVIII. Las patas de las bibliotecas estuvieron sumergidas, los estantes cedieron y se cayeron en dominó. Los libros estaban caídos, aplastados y monté en cólera. Hice los carteles y eso hizo fuerza. Recién ayer vinieron de Cultura de la Ciudad"
Entre las pérdidas, aunque aún falta registrar la gran mayoría y "el lucro cesante es incalculable", hay una colección completa de una bibliografía jesuítica, otra de Bellas Artes, mapas antiguos, opúsculos peronistas, la obra completa de Sarmiento, 22 tomos de la enciclopedia Summa Artis, grabados del siglo XVIII, un mapa Houndius (que vale 1.500 dólares) y mapas franceses.
Además de los mil libros que tuvo que tirar, en el sótano -donde hay un olor a humedad muy fuerte- restan casi 15.000 volúmenes, muchos de ellos con hongos, incluso empezaron a aparecer no sólo en el piso sino también hay una pequeña y vistosa comunidad en el costado de una biblioteca y "siguen reproduciéndose", se lamenta la dueña, que reclama ayuda para subir los libros y recuperar el legendario sótano.
A la tragedia del agua y de los libros, se suma la trama política. "Ayer martes a las once menos cuarto de la noche me llamó una secretaria de Lombardi, diciéndome que se enteraron por Facebook. Quiero que Macri y Lombardi vengan a ver el caos de la negligencia de la cúpula", dice indignada.
"Para dar una dimensión del espacio -ilustra- necesito cuatro hangares del Hércules blanco -uno de los aviones más grandes de la Fuerza Áerea argentina- para airear los libros. Necesito un lugar seguro, seco, cercano. Y me hace falta gente para sacar los libros".
Elena Padín Olinik no pierde su norte: "A mí me toca preservar libros raros y díficiles de conseguir. Acá todos hemos perdido un patrimonio cultural espectacular, es de un valor incalculable", se despide con cierta tristeza pero con la energía que la motiva a seguir su camino, el de proteger y preservar tesoros que son parte de la historia librera de la ciudad.





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