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20 de noviembre 2006 - 00:00

Ansioso por comunicar, no le bastaba "Ambito"

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Llamaba la atención, fascinaba si se quiere, esa ansiedad visceral de Julio Ramos por comunicarse. Sorprendía a menudo el modo en que algunos datos, detalles, informaciones oídas al pasar aparecían después en sus notas con una precisión que sólo una memoria exhaustiva podía conservar (en el diario, quienes más lo conocían, sabían que todo lo que se le dijera de significativo sería, tarde o temprano, publicado). No alcanzaba Ambito Financiero, daba la impresión, para satisfacer esa vocación expresiva. Tal vez por eso se consagró también a escribir cuatro libros, uno de los cuales dejó inconcluso, ya bastante avanzado en su planteo. El más temprano es, sin duda, el más extraño. Lo escribió, contaba, mientras viajaba en tren desde Castelar hasta el centro para asistir a la Universidad y, ya en clase, evitando quedarse dormido. Es un libro de poemas, con molde gauchesco pero ideas inesperadas en Ramos: obreristas, reivindicativas, casi anarquistas. Cuando, décadas después, resolvió publicar esos versos los llamó «Los hijos del sueño», un título enigmático en alguien a quien le tocó vivir la paternidad de manera trágica.

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El primer libro editado, en cambio, es «Los cerrojos a la prensa» y está dedicado a la que fue su principal obsesión política: advertir sobre la necesidad de garantizar la multiplicidad de las fuentes de información en una sociedad que tiende a concentrar la prensa en pocas manos. Fue un trabajo lento, de reconstrucción histórica (encierra una interesante versión del pasado periodístico argentino durante el siglo XX, sobre todo por lo testimonial) y de denuncia a las principales maniobras de monopolización de los medios de comunicación que se verificaron en el país a lo largo de los últimos 30 años. «Clarín», no podía ser de otro modo, es el gran protagonista de ese libro. «El periodismo atrasado», el tercer libro publicado por Ramos, fue otra forma de abordar el mismo problema desde el ángulo de la legislación comparada, para demostrar cómo las leyes van a la zaga del fenómeno de la concentración de los medios de comunicación.

El cuarto libro no llegó a publicarse. Ramos se empeñó en él mientras se lo permitió la enfermedad, hasta el último día (sus últimas fotos lo muestran escribiendo en la clínica). Será publicado en poco tiempo y está referido a la instalación de gobiernos de centroizquierda en América latina, durante estos años.

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