29 de diciembre 2006 - 00:00
APARECIÓ CON VIDA GEREZ: DURANTE SU CAUTIVERIO FUE TORTURADO
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La esposa de Luis Gerez, ayer en Escobar, en el acto que pedía por su aparición.
También visitaron allí al militante justicialista que había estado desaparecido desde el último miércoles el ministro de Salud, Ginés González García, y el diputado Dante Dovena, quien posibilitó la conversación del albañil de 50 años con el Presidente y la primera dama por medio de su teléfono celular.
Una hora y media antes de la aparición de Gerez, Kirchner se había dirigido al país por medio de la cadena nacional y no dudó en identificar directamente a bandas "parapoliciales o paramilitares" como las responsables de la desaparición del propio Gerez y de Julio López.
También descartó de plano la posibilidad de otorgar una "amnistía" a los represores de la última dictadura, en un fuerte discurso grabado en su despacho de la Casa Rosada y que leyó durante 10 minutos ante las cámaras.
"Hace poco más de 100 días manos anónimas secuestraron a Jorge Julio López y hace dos días no tenemos a Luis Gerez. Todo hace pensar que son elementos parapoliciales o paramilitares que quieren mantener la impunidad en la Argentina", había remarcado el Presidente.
De ese modo, cerró un día cargado de tensión en el que mantuvo contacto permanente con el gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, sus ministros y los investigadores.
El Presidente llegó al mediodía a la Casa de Gobierno y en su despacho reunió al ministro del Interior y al gobernador Solá, con quienes analizó las últimas novedades de las investigaciones por la desaparición del testigo Gerez.
La reunión, que se extendió por casi hora y media, tuvo un momento de tensión cuando se le informó a Kirchner de la aparición de un torso humano en estado de descomposición en Dock Sud, según revelaron fuentes oficiales.
Con la incertidumbre de la identidad de esta persona, Kirchner regresó a la quinta de Olivos junto a el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, mientras Solá se reunió en su oficina porteña del Banco Provincia con el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian.
En Olivos, Kirchner comenzó a diseñar, con Fernández y Carlos Zannini, el secretario Legal y Técnico, el discurso que por la noche brindó a todo el país por cadena nacional, en el que defendió la política del Gobierno sobre derechos humanos.
Antes de la aparición de Gerez, el gobernador Solá había firmado un decreto por medio del cual ofreció una recompensa de 400 mil pesos para quien aportara datos sobre el testigo, pero pocas horas después esa disposición quedó desactivada de hecho.




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