Un estudio del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad de Buenos Aires, realizado sobre más de mil adolescentes de entre 13 y 19 años de escuelas públicas y privadas, analizó cómo las redes sociales, las apuestas online y la inteligencia artificial atraviesan su vida cotidiana. El informe “Adolescencias en tiempos digitales” detectó situaciones de violencia, dificultades para limitar el uso de pantallas y nuevas formas de vinculación con la tecnología.
Entre los datos más preocupantes, el relevamiento identificó que el 18,2% de los adolescentes apostó por internet alguna vez, mientras que casi uno de cada cuatro recibió contenido sexual sin haberlo consentido. Además, el 14,2% atravesó una situación de grooming, una problemática que afecta con mayor frecuencia a las mujeres. El trabajo también advirtió sobre el impacto de estas experiencias en el bienestar psicológico de los jóvenes.
El uso intensivo del celular aparece como otro de los ejes centrales del estudio: el 82% siente que pasa demasiado tiempo conectado y seis de cada diez reconocen que durmieron menos por utilizarlo. Al mismo tiempo, nueve de cada diez adolescentes usaron inteligencia artificial y, entre quienes recurren a estas herramientas, uno de cada cuatro las utiliza también para buscar compañía o apoyo emocional.
Apuestas online, violencia digital e inteligencia artificial
El informe reveló diferencias importantes según la edad y el género en relación con las apuestas online. Aunque el 18,2% del total de los adolescentes declaró haber apostado alguna vez, la proporción asciende al 37,1% entre los varones de 16 a 19 años. Además, cuatro de cada diez jóvenes que apostaron reconocieron haber arriesgado más dinero del que podían permitirse perder, mientras que uno de cada cuatro pidió prestado o vendió alguna pertenencia para continuar jugando.
La situación presenta particularidades según el nivel socioeconómico. Entre los adolescentes de sectores más vulnerables, más de la mitad de quienes apostaron arriesgó más dinero del que podía perder. La mayoría señaló que lo hace por diversión o para obtener ganancias, en un contexto en el que las apuestas digitales forman parte de los contenidos que circulan habitualmente por internet.
En materia de violencia digital, el relevamiento determinó que el 23,3% recibió amenazas y el 19,4% fue escrachado en redes sociales o internet. Frente a estas situaciones, los amigos y amigas son el principal apoyo al que recurren los adolescentes, con un 27,4%, seguidos por la familia, con un 15,8%. Sin embargo, el 12,8% aseguró que no habló con nadie sobre lo ocurrido.
El impacto de estas experiencias también se refleja en el bienestar emocional. Uno de cada tres adolescentes presenta un nivel bajo de bienestar psicológico, una proporción que llega al 42,4% entre quienes atravesaron dos o más situaciones de violencia digital. Las diferencias socioeconómicas también son significativas: el bajo bienestar psicológico alcanza al 44% de los jóvenes de sectores de menores ingresos, frente al 21,2% de quienes pertenecen a sectores medios y medio-altos.
La inteligencia artificial, por su parte, dejó de ser una herramienta vinculada exclusivamente con el estudio. Si bien nueve de cada diez adolescentes la utilizaron principalmente para realizar tareas escolares o estudiar, uno de cada cuatro usuarios también recurre a ella como terapeuta o compañía. La práctica es más frecuente entre las mujeres, con un 30,4%, que entre los varones, donde alcanza el 16%.
El estudio también examinó los contenidos que reciben los adolescentes a través de los algoritmos de las redes sociales. Seis de cada diez chicos encuentran publicaciones relacionadas con la delgadez o los cuerpos considerados “ideales”. Entre las mujeres, la exposición a este tipo de contenidos es casi tres veces mayor que entre los varones: 34,3% frente a 12,3%. Ellos, en cambio, reportan con mayor frecuencia publicaciones sobre rutinas de ejercicios, inversiones y apuestas o juegos de dinero.
Las expectativas de futuro y el uso del celular
Pese a las dificultades detectadas, los adolescentes mantienen una mirada más optimista sobre su futuro individual que sobre el rumbo del país. El 81,3% cree que su situación personal será mejor dentro de diez años, mientras que solo el 42,7% espera una mejora en la situación nacional. Además, el 83,1% planea continuar sus estudios universitarios.
Entre las principales preocupaciones aparecen la falta de oportunidades laborales y la desigualdad social, por encima de cuestiones como la inflación o el precio del dólar. Los resultados muestran que las inquietudes de los jóvenes no se limitan al entorno digital, sino que también están vinculadas con sus posibilidades de desarrollo y con el contexto económico y social.
El ministro de Desarrollo Humano y Hábitat porteño, Gabriel Mraida, destacó la importancia de abordar las problemáticas detectadas y recordó que la Ciudad ya implementó medidas para restringir las apuestas ilegales y regular el uso de celulares en las aulas. “Este estudio nos muestra por qué hay que seguir: casi uno de cada cinco chicos encuestados ya apostó online y casi uno de cada cuatro recibió contenido sexual sin su consentimiento. No lo podemos naturalizar”, expresó.
El relevamiento fue realizado por el Observatorio de Desarrollo Humano del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat, en gestión asociada con Fundación Medifé y con la participación de un equipo de investigación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Su objetivo es ofrecer una mirada integral sobre prácticas que suelen analizarse por separado y mostrar cómo el género, la edad y el nivel socioeconómico condicionan las experiencias digitales.
Entre las medidas que impulsa la Ciudad figuran la restricción del uso de celulares inteligentes y dispositivos personales durante el horario de clases, los espacios libres de pantallas en centros de primera infancia y los acuerdos familiares para postergar el acceso de los chicos a los teléfonos. También se incluyen el bloqueo de más de 2.400 sitios ilegales de apuestas online, acciones de prevención de la ludopatía y espacios de orientación para consumos problemáticos.
Por último, el Gobierno porteño anunció la apertura, hacia fin de año, de un Centro de Prevención y Atención en Salud Mental, en conjunto con la Facultad de Psicología de la UBA, con capacidad para atender a 100.000 personas por año. El estudio busca aportar información para orientar estas políticas y fortalecer las estrategias de prevención y acompañamiento de los adolescentes.