27 de octubre 2026 - 13:17

Un telescopio de la NASA perdió el control y podría caer en Argentina: ¿cuándo sucederá y qué se sabe?

Tras casi 22 años de observaciones, el satélite reingresará sin control a la atmósfera. La mayor parte se desintegrará, aunque algunos restos podrían llegar al suelo.

El telescopio espacial Swift fue lanzado en noviembre de 2004 para estudiar los fenómenos más energéticos del universo.

El telescopio espacial Swift fue lanzado en noviembre de 2004 para estudiar los fenómenos más energéticos del universo.

El telescopio espacial Swift de la NASA se encamina a un reingreso incontrolado a la Tierra durante las próximas semanas, después de casi 22 años dedicados a estudiar algunos de los fenómenos más energéticos del universo. La agencia estadounidense advirtió que, aunque la mayor parte de su estructura se desintegrará en la atmósfera, algunos fragmentos podrían sobrevivir y caer en distintas regiones, incluida la Argentina.

El observatorio realizó su última supervisión el 20 de octubre, cuando orbitaba a menos de 275 kilómetros de altura. A esa distancia de la superficie terrestre, la resistencia atmosférica comenzó a dificultar la orientación de sus instrumentos, una condición que aceleró el final de la misión.

En qué zonas podrían caer los restos del telescopio

La inclinación de la órbita de Swift determina las áreas en las que podrían caer los fragmentos que sobrevivan al reingreso. Según la información difundida, la franja de riesgo potencial se extiende desde el centro de México hasta amplias zonas de Sudamérica, además de distintas regiones oceánicas.

Por ese motivo, la Argentina se encuentra entre los territorios sobre los que podrían caer restos del observatorio. Sin embargo, esto no significa que el país vaya a recibir fragmentos ni que exista una zona de impacto confirmada.

La NASA estima que la mayoría de los componentes se desintegrará debido a las temperaturas extremas que se generan durante el paso por la atmósfera. Algunas piezas, no obstante, podrían resistir el proceso y alcanzar la superficie terrestre. La agencia considera baja la probabilidad de que los restos provoquen lesiones o daños materiales.

Por qué no habrá una maniobra para recuperar el satélite

La posibilidad de evitar el reingreso había sido evaluada por la NASA junto con la empresa estadounidense Katalyst Space. El plan contemplaba utilizar LINK, una nave robótica lanzada en julio, para capturar el observatorio y trasladarlo hacia una órbita más elevada.

Sin embargo, la iniciativa fue descartada en agosto y la agencia confirmó que el regreso se produciría sin control. Desde entonces, no se prevé una operación para elevar nuevamente la órbita de Swift ni una maniobra para impedir su caída.

La trayectoria orbital de Swift incluye una franja que abarca parte de Sudamérica y distintas regiones oceánicas.

La trayectoria orbital de Swift incluye una franja que abarca parte de Sudamérica y distintas regiones oceánicas.

Una misión que superó sus objetivos científicos

Swift fue lanzado en noviembre de 2004 con una vida útil prevista de apenas dos años. Durante su trayectoria, el observatorio superó ampliamente esa meta y se convirtió en una herramienta clave para estudiar los estallidos de rayos gamma, considerados entre las explosiones más potentes del universo.

A lo largo de su misión, detectó más de 2.000 estallidos de rayos gamma y más de 1.400 supernovas. La información recopilada por sus instrumentos contribuyó a la publicación de alrededor de 7.000 artículos científicos.

Además, el telescopio generó un archivo público de aproximadamente 12 terabytes de información y más de 1,5 millones de imágenes. Ese material seguirá disponible para que investigadores de todo el mundo puedan analizarlo y desarrollar nuevos estudios incluso después del final de la misión.

La rapidez que permitió estudiar fenómenos fugaces

Uno de los principales aportes de Swift fue su capacidad para detectar explosiones cósmicas y orientar rápidamente sus instrumentos hacia el lugar de origen. El observatorio identificaba los estallidos de rayos gamma, determinaba su ubicación y enviaba la información a otros equipos astronómicos para facilitar las observaciones.

Bradley Cenko, investigador principal de la misión, explicó que Swift podía completar esa secuencia en aproximadamente un minuto, una velocidad fundamental para estudiar fenómenos que desaparecen en poco tiempo.

En 2005, el telescopio detectó por primera vez el resplandor posterior de un estallido corto de rayos gamma, cuya emisión duró apenas 0,03 segundos. La observación aportó evidencia a favor de la hipótesis de que estos eventos pueden producirse por la fusión de dos estrellas de neutrones.

Con el cierre de esta etapa, la NASA busca alternativas para mantener la capacidad de respuesta rápida frente a fenómenos astronómicos transitorios. Mientras tanto, los datos reunidos por Swift durante casi dos décadas continuarán siendo una fuente de información para la comunidad científica.

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