Bengala: exhuman el cuerpo de Miguel Ramírez

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La fiscal penal de La Plata Virginia Bravo ordenó exhumar el cadáver de Miguel Ramírez, el hombre que a fines de abril último resultó herido por una bengala durante un recital de La Renga, en La Plata, para determinar si el proyectil fue el causante directo de su muerte.

La medida se adopta a pocos días que la Sala III de la Cámara Penal de La Plata ordenara la libertad de Iván Fontán, de 26 años, único imputado por el hecho, por considerar que no estaba acreditado fehacientemente que la bengala arrojada por éste haya causado la muerte de Ramírez.

Fontán estaba detenido con prisión preventiva bajo el delito de homicidio por dolo eventual, pero para la cámara "los elementos obrantes en la causa no resultan suficientemente convincentes, por el momento, para sostener que el impacto de una bengala náutica haya sido la causa determinante de la muerte de Miguel Ramírez".

Los camaristas basaron esta afirmación en las contradicciones existentes entre la autopsia y una ampliación de ésta, ambas realizadas por el mismo médico, ya que de la ampliación "no se ha podido determinar que las lesiones sufridas por la víctima hayan sido provocadas por un elemento pirotécnico".

Fuentes judiciales confirmaron que la fiscal Virginia Bravo ordenó que en las próximas horas sean exhumados los restos de Ramírez, enterrados en el cementerio Jardín de Paz de la localidad de Malvinas Argentinas a fin de realizársele una reautopsia que determine si el proyectil causó la muerte de Ramírez.

Para la fiscal, está acreditado que el 30 de abril último a las 22:30, en el autódromo de La Plata, "Fontán encendió un dispositivo portátil del tipo bengala, el que dirigió al nutrido grupo de personas que se encontraba dispuesto a escuchar el concierto que daría el grupo de rock La Renga".

"En momentos en que se apagaban las luces, dando comienzo al evento, el proyectil impactó en la humanidad de Miguel Ramírez, interesando la zona cervical y fracturando el maxilar inferior derecho y primera costilla, lesiones que a la postre le provocaron la muerte", prosigue la fiscal.

Para Bravo, "el accionar del imputado aparece voluntario y ejecutado con un medio que podía razonablemente producir la muerte, aunque haya excedido su propósito expresado de no matar, debe responder al ilícito penal de homicidio si los efectos son mortales, en virtud del dolo eventual, en el cual no se fija límite a sus consecuencias".

Ramírez, de 32 años, padre de dos hijos y un tercero en estado de gestación, fue trasladado al hospital de Melchor Romero, donde finalmente falleció el 9 de mayo último.

Fontán reconoció haber arrojado una bengala en el recital, pero afirmó no saber si su proyectil fue el que hirió de muerte a Ramírez.

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