El hombre que había sido encontrado baleado en la cabeza junto al cadáver de su mujer, una oficial de la policía bonaerense, tras una supuesta pelea de pareja en la ciudad bonaerense de Castelli, murió durante la madrugada del lunes tras agonizar dos días en un hospital local.
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Fuentes policiales aseguraron a Télam que se trata de Sebastián Soler (30), quien se encontraba internado con muerte cerebral desde la madrugada del sábado último tras haber sido encontrado ensangrentado en el piso de su vivienda al lado del cadáver de su mujer, la policía Nadia Carmouze (29).
Los investigadores están convencidos que el hecho está vinculado a un homicidio y suicidio, aunque aún no lograron determinar cuál de los dos le disparó al otro y, luego, se suicidó.
Fuentes policiales y judiciales aseguraron que el episodio "es confuso" porque no hay testigos y ninguno de los dos tenía el arma en su mano cuando fueron hallados en su casa de Lavalle y Rivadavia, en Castelli, pequeña localidad situada a unos 30 kilómetros de la ciudad de Dolores.
El episodio fue descubierto alrededor de las 0.15 del sábado, cuando una vecina que pasaba por la zona escuchó las detonaciones y se comunicó con la comisaría local para denunciar lo que parecían ser balazos.
Según dijeron los voceros, cuando los policías ingresaron al lugar encontraron en el suelo y en medio de un charco de sangre a Carmouze, quien cumplía funciones en la Policía Científica de Pinamar, y a Soler.
Los efectivos observaron que Carmouze ya había fallecido como consecuencia de un disparo en la cabeza, mientras que Soler también había recibido un tiro en el cráneo, pero aún presentaba signos vitales.
El hombre fue trasladado de urgencia al hospital local Ramón Carrillo, donde los médicos de guardia constataron que había sufrido pérdida de masa encefálica y que tenía muerte cerebral, por lo que permanecía conectado a un respirador mecánico.
Luego, Soler fue trasladado al Hospital San Roque, de Dolores, donde finalmente murió a consecuencia de las heridas.
En tanto, los investigadores policiales secuestraron la pistola reglamentaria de Carmouze hallada en el suelo y aguardaba los resultados de los distintos peritajes ordenados por la justicia.
Es que por la posición en el suelo en la que quedaron el arma y los cuerpos, ninguno de los expertos pudo asegurar si Soler le disparó a su mujer para luego tratar de suicidarse, como sospecharon al encontrarlo vivo, o la situación fue al revés.
Interviene en el hecho la Ayudantía Fiscal de Castelli, a cargo de Lucía Evangelina Brunno Hermosa.