18 de mayo 2010 - 23:32
Comenzó juicio por asalto e intento de abuso a Roberto Piazza
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Roberto Piazza
"Hoy declaro yo, que acá estoy, al lado de las Madres del Dolor que me vinieron a acompañar y me están apuntalando con todo esto, mi pareja y mi seguridad", detalló Piazza.
"Esto no fue sólo un robo, fue intento de robo, privación ilegítima de la libertad y fue abuso sexual, no con pene sino con dedos, además de abuso psíquico, aunque después me digan que el abuso tiene que ser con pene", enfatizó.
Antes del inicio del juicio oral que se lleva a cabo ante el Tribunal Oral Criminal 6 porteño, Piazza agregó que espera que se haga justicia: "Si la justicia es a mi favor voy a confiar en la ley argentina y si no va a mi favor pensaría seriamente en irme de la República Argentina", aseguró.
El acusado Grasso fue detenido cuando se disponía a huir de la casa de Piazza, a la que la policía de la seccional 35 llegó alertada por un llamado al 911 realizado por la pareja del modisto.
El hecho sucedió el 10 de septiembre de 2009 en la vivienda y taller que Piazza llama "La Maison", situada en Quesada y Ciudad de la Paz, en Belgrano. Ocurrió alrededor de las 5 de la madrugada de ese día, cuando el diseñador de alta costura dormía en una de las habitaciones, mientras que en la otra descansaba su socio, llamado Mario.
Al parecer el delincuente utilizó un destornillador para desconectar la alarma y rompió un vidrio para entrar a la vivienda a robar.
De acuerdo con el relato que el modisto dio el día del hecho a la prensa, escuchó un ruido muy fuerte y bajó a ver lo que pasaba. "Yo vi sólo a un tipo. Me hace subir al dormitorio, me hace acostar, me ata los brazos con una sábana y me dice que si me porto bien y hago lo que él me pide, no me va a pasar nada", explicó.
Una vez en la habitación, el delincuente comenzó a revolver todos los placares, cajas de zapatos, cajones y juntó todo dentro de dos bolsos, entre otras cosas ropa, sábanas, joyas, relojes, pulseras, zapatos y 15.000 pesos. En ese momento, según contó Piazza, el delincuente manoseó su cuerpo y le dijo que conocía su historia familiar de abuso.
Mientras el robo ocurría, el socio del modisto, Mario -quien estaba en otra dependencia de la casa- llamó desde su teléfono celular a Walter Vázquez, pareja de Piazza, quien a su vez se comunicó con la comisaría 35 y denunció lo que ocurría.
Cuando los efectivos llegaron al lugar encontraron aún dentro de la casa al delincuente, a quien detuvieron. Piazza contó que si bien la policía secuestró los dos bolsos con todos los objetos sustraídos en su casa, no hallaron el dinero.
Este fue el segundo robo que sufrió Piazza en poco más de tres meses, ya que el 28 de mayo de ese mismo año había sido asaltado por tres hombres cuando cenaba en la pizzería La Farola de Belgrano.




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