La primera vigilia por Malvinas nació hace casi 31 años en Río Grande, Tierra del Fuego, como un homenaje de los veteranos a sus compañeros caídos en la guerra.
El 1 de abril de 1995 un grupo de veteranos se reunió frente a la costa de Río Grande, Tierra del Fuego, para honrar a sus compañeros caídos durante la guerra.
Este homenaje se mantiene cada año en distintas ciudades argentinas, con ceremonias frente a monumentos y desfiles cívico-militares.
La primera vigilia por Malvinas nació hace casi 31 años en Río Grande, Tierra del Fuego, como un homenaje de los veteranos a sus compañeros caídos en la guerra.
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En la noche del 1 de abril de 1995, un grupo de excombatientes se reunió frente a la costa, usando un tacho con leña para soportar las bajas temperaturas y esperar la llegada del 2 de abril.
El gesto ya se convirtió en una tradición que se replica en todo el país, reuniendo a cientos de personas en actos conmemorativos, desfiles cívico-militares y ceremonias frente a monumentos en honor a los héroes. A continuación, conocé todos los detalles.
Río Grande se consolidó como el epicentro de la vigilia debido a su cercanía geográfica con las Islas Malvinas. "Haciendo un poquito más de 300 kilómetros, podríamos verlas", explicó la periodista María Fernanda Rossi al medio "Cadena 3".
La comunicadora señaló qye, desde sus inicios, la ceremonia fue organizada por los propios veteranos, sin apoyo político ni económico, con el único objetivo de honrar a los caídos.
"Ellos hicieron los cálculos para estar viendo a sus colegas que habían quedado en las islas y decidieron esperar el inicio del 2 de abril", comentó.
Con el paso de los años, la participación se amplió, incorporando familias, jóvenes y estudiantes en un evento que hoy se conmemora simultáneamente en distintos puntos de Argentina. "No hace falta una cita. Sabemos que el 1 de abril, a eso de las 17, empieza la actividad", detalló.
La comunidad local logró mantener este evento como un símbolo de memoria y unidad, con propuestas que incluyen inauguración de la Carpa de la Dignidad, desfiles y homenajes frente a monumentos.
La primera vigilia fue en condiciones extremadamente adversas, una noche con viento y temperaturas bajo cero. "Nos instalamos con un tacho, leña y tacos, buscando recordar a nuestros compañeros que no volvieron", explicó con emoción Aldo Aguirre, veterano de la guerra, en diálogo con "La mañana de la Tecno", que se emite por Radio Universidad 93.5 MHz.
El hombre recuerda cómo el grupo esperó pacientemente hasta el 2 de abril, mirando simbólicamente hacia las islas. La acción, que surgió de la iniciativa personal y el compañerismo, consistió en mantener encendido el fuego, compartir historias y sostener un momento de silencio y reflexión.
"Hemos vivido momentos buenos y malos, pero lo más lindo que nos ha quedado es la amistad", afirmó sobre la unión con los ex-combatientes.
A partir de ese primer encuentro, comenzó a adquirir características propias: un horario fijo, la ubicación frente a la costa, y la participación de familiares y vecinos. "La gente ha comenzado a entender que esto es una expresión de nuestro compromiso con los que no están", enfatizó, aclarando que no es un evento político.
Con el tiempo, la tradición se transformó en una jornada que no solo honra a los veteranos, sino que también transmite valores de memoria y respeto. "Es importante que sigamos recordando y honrando a nuestros héroes. La vigilia es un legado que debemos cuidar y transmitir a las futuras generaciones", concluyó.
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