El auto en el que se movilizaba la pareja asesinada en Bahía Blanca
Uno de los acusados por el crimen de la pareja de novios que conformaban María Victoria Chiaradía y Horacio Iglesia, ocurrido en agosto del 2000, fue condenado a prisión perpetua.
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Otro de los acusados por el doble asesinato fue condenado a 3 años y 4 meses de prisión, mientras que un tercero resultó absuelto de todos los cargos.
El fallo fue rechazado por las familias de las víctimas, quienes denunciaron maniobras de encubrimiento para proteger a los responsables.
El fiscal Eduardo D'Empaire, que había reclamado la reclusión perpetua para los tres, anticipó que apelará el fallo.
La condena a perpetua dictada por el Tribunal Criminal 2 bahiense recayó sobre Gustavo "Lagarto" Ravainera, mientras que otro de los acusados, Gustavo Aguilar, fue absuelto del cargo de doble homicidio y sólo sentenciado por "tenencia de arma de fuego".
En tanto, el tercer imputado, Héctor Fernández, fue declarado inocente y recuperará la libertad, tras haber pasado más de dos años detenido.
Tanto en el caso de Aguilar como en el de Fernández, el Tribunal les concedió el "beneficio de la duda" y consideró que no pudo probarse la participación de ambos en el secuestro y el crimen de la pareja.
María Victoria Chiaradía y Horacio Iglesia -hijo de un comisario- tenían 19 años y vivían en Bahía Blanca.
En la madrugada del 27 de agosto de 2000 iban en el auto del joven, un Chevrolet Corsa, cuando presumiblemente fueron secuestrados.
Esa madrugada, cerca de las 4:00, el automóvil paró a cargar gasoil en una estación de servicio.
El playero declaró que en el rodado iban dos hombres y el joven luego asesinado. La justicia presumía que a la chica la llevaban oculta en el baúl.
A las 5:20 de esa misma madrugada, la chica fue obligada a llamar a su familia y decir que estaban demorados por un problema mecánico en el auto.
El Corsa fue hallado abandonado más tarde a 250 kilómetros de Bahía Blanca, mientras que los cuerpos de los dos jóvenes aparecieron a 133 kilómetros de la ciudad.
Los cadáveres presentaban dos balazos en la cabeza de un arma calibre 22 cada uno.
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