24 de octubre 2008 - 00:00
Cristina, en un clásico: corte de pelo por crisis
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Pelo corto, sombrero cowboy y vestidito negro para la gala. Toda una transformación para acompañar anuncios de estatizaciones, como preludio de nueva era.
Completó el nuevo peinado con un clásico tailleur lila y de nuevo, preocupada por la cabeza, sorprendió cuando apareció en público con un sombrero cowboy, blusa de gasa floreada y el palazo negro, en una combinacióntan desarmada como curiosa, que se prestó para la chanza sobre que la elección del gorro simbolizaba un intento de amigarse con los Estados Unidos, luego de las duras críticas que les lanzó. Pero, en realidad fue regalo de un fan, un gesto de simpatía que Cristina de Kirchner otorgó casi por cordialidad con los formoseños que se acercaron a saludarla.
El lunes también, pero por la mañana había pasado por una falda tubo negra, ceñida al cuerpo, blusa de raso marfil, y collar de perlas amarillentas, más sexi que la puesta campestre que llevó en Formosa.
El miércoles, en cambio, para recibir al rey de Jordania se entregó a una combinación siempre glamorosa: dorado y negro, para un tailleur de seda rayada, que completó con la gargantilla de oro macizo con la forma de una víbora. Demasiado brillo para el día, tal vez, pero a tono con la importancia de la visita.
Remató, sin embargo, con un clásico, vestidito sin mangas, escote redondeado nada pronunciado y collar de perlas sobre la tela oscura, durante la cena con los reyes de Jordania, Rania y Abdullah II. Estuvo acertada, no podía competir allí con sus modelitos que emulan el ajuar real, más con una Rania tanto más fashion que la Presidente criolla, al punto que la semana pasada el diario «La Vanguardia» destacó que en la boda de los príncipes de Asturias «con una blusa blanca de seda y una falda larga de encaje blanco sobre fondo morado» convirtió a la reina de Jordania «en un ícono de la moda internacional».
Envidiable, para Cristina.




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