24 de octubre 2008 - 00:00

Cristina, en un clásico: corte de pelo por crisis

Pelo corto, sombrero cowboy y vestidito negro para la gala. Toda una transformación para acompañar anuncios de estatizaciones, como preludio de nueva era.
Pelo corto, sombrero cowboy y vestidito negro para la gala. Toda una transformación para acompañar anuncios de estatizaciones, como preludio de nueva era.
No pudo vencer esa posición típicamente femenina y Cristina de Kirchner se entregó, cortó su melena y la presentó junto con el proyecto de extinción de las AFJP. Un clásico de los anuncios, los casamientos o los divorcios, que conducen a tantas mujeres a internarse en los shopping para actualizar el guardarropa, hacer dietas y acudir al gimnasio para estilizar la figura -o hasta a la ayuda del bisturí-, para estrenar una nueva imagen que acompañe un cambio en sus vidas. Así Cristina se recortó la melena, casi al límite de lo posible para no dar más redondez a su cara y además lució un clásico vestidito negro -que le sienta bien para compartir una velada con la reina de Jordania.

El recorte del cabello se agrega a otras innovaciones que van transformando la foto de Cristina senadora. Primero fue para asumir como presidente, cuando abandonó el look un poco más sencillo que el actual y se dejó seducir por la ostentación, cual diva de Hollywood.

Después, el conflicto con el campo la envolvió en trajes sobrios de pantalón, en grises y negros, y archivó los colores llamativos y los brillos de su guardarropa.

Contrarrestó más tarde aquel fracaso legislativo y se animó a recuperar los gestos -con algo de ayuda del botox- y retornó a los tonos shocking el ajuar, aunque con combinaciones no tan arriesgadas y menos joyas.

Desconcertó recientemente cuando adoptó un look típico de la realeza para homenajear al ex presidente Raúl Alfonsín en un acto en la Casa Rosada. Pero, el estallido de la crisis financiera internacional, la condujo nuevamente a elegir del vestidor los modelos más modestos.

Entonces, le quedaba jugar con el cabello, del que recortó sólo unas capas de la melena que enmarca el rostro, no el largo de la nuca. De paso se liberó, con algo más práctico, de estar pendiente del viento y los movimientos, aconsejada por su estilista Alberto Sanders, ante los bloopers que protagonizó con su cabellera, como en una visita a Formosa, el lunes pasado, que le mostró como si no existiera el peine.

Completó el nuevo peinado con un clásico tailleur lila y de nuevo, preocupada por la cabeza, sorprendió cuando apareció en público con un sombrero cowboy, blusa de gasa floreada y el palazo negro, en una combinacióntan desarmada como curiosa, que se prestó para la chanza sobre que la elección del gorro simbolizaba un intento de amigarse con los Estados Unidos, luego de las duras críticas que les lanzó. Pero, en realidad fue regalo de un fan, un gesto de simpatía que Cristina de Kirchner otorgó casi por cordialidad con los formoseños que se acercaron a saludarla.

El lunes también, pero por la mañana había pasado por una falda tubo negra, ceñida al cuerpo, blusa de raso marfil, y collar de perlas amarillentas, más sexi que la puesta campestre que llevó en Formosa.

El miércoles, en cambio, para recibir al rey de Jordania se entregó a una combinación siempre glamorosa: dorado y negro, para un tailleur de seda rayada, que completó con la gargantilla de oro macizo con la forma de una víbora. Demasiado brillo para el día, tal vez, pero a tono con la importancia de la visita.

Remató, sin embargo, con un clásico, vestidito sin mangas, escote redondeado nada pronunciado y collar de perlas sobre la tela oscura, durante la cena con los reyes de Jordania, Rania y Abdullah II. Estuvo acertada, no podía competir allí con sus modelitos que emulan el ajuar real, más con una Rania tanto más fashion que la Presidente criolla, al punto que la semana pasada el diario «La Vanguardia» destacó que en la boda de los príncipes de Asturias «con una blusa blanca de seda y una falda larga de encaje blanco sobre fondo morado» convirtió a la reina de Jordania «en un ícono de la moda internacional».

Envidiable, para Cristina.

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