Editorial ABRE, una forma de pensar y hacer cultura innovadora y rentable

Información General

Se trata de un equipo de profesionales cuya metodología de trabajo consiste en asociarse con creadores y acompañarlos en el desarrollo de distintos proyectos que les permitan ser sustentables a largo plazo. Su fuerte es la edición de libros, pero también producen contenidos digitales de todo tipo.

ABRE es un equipo multidisciplinario de profesionales argentinos dedicados a pensar y hacer cultura de un modo tan innovador como atractivo. Su metodología de trabajo consiste en asociarse con creadores y acompañarlos en el desarrollo de distintos modelos que les permitan ser sustentables a largo plazo, incluyendo el diseño, desarrollo y preventa de productos editoriales, pero también la producción de contenidos digitales, la venta de entradas, cursos o suscripciones.

“Hacemos libros, amamos los libros y son nuestro fuerte, pero ABRE no es una editorial”, le explicaron a Ámbito Florencia y Pablo, ambos González, a la cabeza de un equipo de 20 personas que todos los días trabajan con decenas de proyectos en términos de diseño, tecnología, distribución y atención de usuarios. “Lo que hicimos fue pensar de cero cómo nos gustaría que fuese la relación entre un creador o creadora y un sistema de producción y distribución de cultura”, agregaron.

La metodología que persiguen se basa en el modelo de financiamiento colectivo, y para eso buscan fidelizar el vínculo del creador con su comunidad y así lograr la compra por adelantado. En las campañas, durante tres o cuatro semanas, se lanza la preventa del producto sin que este exista aún. Una vez terminado ese periodo, entra en producción. Luego, se distribuye a todo el país para que llegue a manos de quienes apostaron.

“Cada producto que desarrollamos fue bancado por una comunidad con la que nos asociamos, entonces el capital para empezar siempre vino de usuarios creyendo en un proyecto y del tiempo, cabeza y transpiración que le pusimos”, sumó el equipo de ABRE, y explicó que lo más importante de su modelo es que el creador o creadora no recibe un porcentaje de la venta, sino que se asocian para el desarrollo del proyecto.

“Eso implica transparencia radical. Anotamos cada ingreso y gasto en un solo sistema al que tanto nosotros como cada creador tiene acceso. Vemos, en vivo, cómo se vende cada unidad, cómo se invierte en una reimpresión o si le compraron un ebook desde Córdoba o Berlín”, explicaron, y agregaron que esta dinámica en la que las personas que disfrutan la cultura eligen apoyar a quienes la hacen de manera directa tiene un lugar clave en el presente y futuro.

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La experiencia de los creadores

“Lo que más me impactó de ABRE fue el empuje y la pila que tienen. Es como estar charlando con un amigo que se copa con un plan. No era una cosa fría, de números, de cálculos. Vos los escuchás hablar de lo que hacen y están convencidos, eso es hermoso”, explicó Paz Del Percio, quien editó junto al equipo “La movida del vegano”, un libro con fotografías a todo color con tips, recetas y consejos para incluir el veganismo en la rutina diaria.

“Entienden muy bien la época. Tengo amigas que sacaron libros con editoriales grandes y es un sistema re obsoleto. Escribieron el texto solas, cuando lo terminaron lo enviaron, le corrigieron un par de cosas, lo publicaron y chau. Lo nuestro fue un laburo súper activo y en equipo. Yo hice el libro con Lupe, mi editora, codo a codo, no es que simplemente le mandaba y ella corregía”, agregó Del Percio.

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La palabra “equipo” es clave dentro del sistema de trabajo de ABRE, quienes para cada proyecto designan un grupo de profesionales de diversas áreas, evitando así que las distintas partes del proceso creativo y de producción estén disociadas y no se comuniquen entre sí. Según las propias palabras de Paz, en las reuniones que tuvieron por su libro también estaban presentes los diseñadores, quienes incluso retroalimentaron su propia escritura.

“Ven con mucha claridad los modos de consumo, con lo que las personas se interesan y lo que necesitan, con la premisa y el compromiso de hacer el mejor producto posible. Siempre están pensando en cómo se puede mejorar, y logran hacer sentir a la gente parte del proyecto, pero que eso sea de verdad y no una careteada ni una cosa de marketing”, concluyó Del Percio.

Los primeros pasos de un gigante

ABRE nació, primero, por necesidad. Parte del equipo era, y todavía es, también parte del El Gato y La Caja, un proyecto, comunidad y equipo de investigación, comunicación y diseño. “Gato había tenido su primer crecimiento fuerte en llegada, necesitábamos profesionalizarnos y proyectar esa actividad como medio de vida, habíamos hecho nuestro primer libro gracias al financiamiento colectivo y nos encontramos de golpe con centenas de cajas de libros en casa”, explicaron.

Es que con ese éxito, según detallaron, habían aparecido un montón de problemas que, como creadores digitales, los distraían de hacer lo que realmente querían. “Gato no tenía como objetivo ser una productora y distribuidora de cultura, y el mundo editorial como existía no nos atraía”, agregaron. Y así, con un sistema que había funcionado y la experiencia a cuestas, decidieron ampliar sus horizontes y enriquecer los procesos de otros creadores.

El bautismo de ABRE, aplicando el modelo de preventa por financiamiento colectivo, fue la creación del primer libro de No Me Olvidé de Vos (@nomeolvidedevos), un proyecto literario digital con una comunidad establecida, que en junio de 2017 hizo la presentación de los ejemplares y el resultado fue tan exitoso, que al año siguiente se embarcaron en la creación del segundo. Actualmente, las primeras ediciones de ambos están agotadas.

“Trabajamos con todo tipo de emprendedores del mundo de la cultura, particularmente con los que habitan el digital con la naturalidad que lo hace Lía Copello (@lacopecope), Anfibia (@anfibiapapel) o Publicitarias (@publicitariasorg). Lo que seguro comparten es la voluntad y el empuje de hacer algo que aman, en lo que creen y a lo que dedicarían su vida. Por eso nos es tan importante explorar múltiples modelos que puedan ayudar a hacer del proyecto algo sustentable”, señalaron.

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El fin de un modelo obsoleto

Si algo tiene en claro ABRE es que vale la pena creer en la cultura, en creadores, comunidades y equipos de trabajo de toda la cadena de valor. “El futuro tiene mucho más que ver con construir nuevas formas de relacionarnos que con la industria como existió durante los últimos 100 años”, advirtieron, con plena conciencia sobre la dificultad que conlleva hacer algo que ellos dominaron con resto: monetizar de manera sustentable productos culturales.

“Tenemos los mismos desafíos que cualquier pyme, con la ventaja de usar todas las herramientas de una startup. Nos movemos cómodos en lo digital y pensamos como un equipo en mejora continua que se adapta rápido. En una crisis como ésta, haber desarrollado herramientas distintas de generación e intercambio de valor nos permite a nosotros y a todo un ecosistema seguir en movimiento”, concluyeron.

Por eso, este proyecto está haciendo historia con propuestas innovadoras que parten de la idea de que las múltiples disciplinas necesariamente deben relacionarse para la creación de productos de alta calidad, y que el trabajo con la comunidad del creador es clave a la hora de producir. “Mi libro sobre veganismo se vendió super bien y se sigue vendiendo. A la gente le encanta, se vuelven locos. Varios mensajes que recibí me decían que no esperaban tanto”, concluyó Del Percio, advirtiendo que ABRE logra potenciar a aquellos que entienden que todo es mejor si se trabaja pensando en la idea de que uno para todos, y todos para uno.

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