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28 de junio 2006 - 00:00

Detuvieron a uno de los sospechosos de haber atacado al colectivero

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Efectivos de la Policía detuvieron en la localidad bonaerense de Pablo Podestá a un joven de 19 años, acusado de tener relación con el violento ataque contra Mario Alberto Wetz, el colectivero de la línea 85, a quien le cercenaron cuatro dedos de la mano derecha.

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La detención, de acuerdo con lo señalado por fuentes policiales, se produjo en las últimas horas en el partido de Tres de Febrero, en torno a la investigación del salvaje ataque contra el chofer, de 37 años, quien se encuentra internado en una clínica de la localidad de Ciudadela.

Efectivos de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) local detuvieron al sospechoso en una vivienda de la localidad de Pablo Podestá, de ese distrito de la zona noroeste del Gran Buenos Aires.

Según trascendió, en el momento de ser detenido, el joven arrojó un hacha hacia una casa vecina, en un intento por ocultarla, y se sospecha que esa arma podría haber sido la utilizada para agredir al conductor del colectivo que resultó herido.

El joven arrestado fue trasladado a dependencias de la comisaría 44 de la Policía Federal, que tiene jurisdicción en el lugar en el que se produjo el ataque, mientras continuaban las tareas investigativas para tratar de dar con los otros autores del hecho.

Luego, poco antes de las 11:00 de la mañana de hoy, el detenido fue llevado en medio de un estricto operativo de seguridad, a los Tribunales porteños de la calle Talcahuano al 500, para ser interrogado por la Justicia.

Con respecto a los integrantes del grupo de delincuentes que aún se mantenían prófugos, voceros policiales indicaron que se estaba trabajando intensamente en procura de localizarlos y detenerlos.

En tanto, Wetz, el colectivero agredido, fue trasladado a una sala común, "está evolucionando satisfactoriamente" y se encuentra "con atención psicológica".

Así lo indicó Horacio Faera, el director médico de la Clínica Anta, quien señaló además que fue "imposible" poder reimplantarle los cuatro dedos cercenados por los delincuentes ya que "la herida era infractuosa y estaba sucia".

"Está evolucionando satisfactoriamente, se le están efectuando las curaciones en las heridas y está teniendo apoyo psicológico.

Está un poquito caído de ánimo, pero es normal en este tipo de problemas", reveló el médico.

Faera agregó que: "el paciente está conciente porque hablaba mientras lo curaban. La herida era infractuosa y estaba sucia, lo cual impidió que se pudiera tratar de reimplantar los dedos".

"Creo que el elemento utilizado por los agresores debe haber sido algo cortante y tuvo que haber sido hecho con mucha fuerza porque tiene fractura de las falanges de los cuatro dedos", explicó.

Por su parte, Raúl Vicente, el encargado de la terminal de Ciudadela donde trabajaba Wetz, manifestó que el chofer "se siente bien".

Vicente expresó que el colectivero declaró ante los efectivos de la Policía Federal que se acercaron al centro asistencial aunque aclaró que Wetz "no dio descripción" de sus agresores "porque no los vio".

El asalto y la agresión contra Mario Alberto Wetz, de 37 años, se produjo el pasado domingo a las 21:00 en la zona de Villa Devoto, aunque trascendió públicamente recién ayer.

Los delincuentes golpearon al chofer, le robaron dinero y un teléfono celular, le cercenaron dos dedos y le cortaron parcialmente otros dos de la mano derecha, los cuales finalmente tuvieron que amputarle los médicos que lo atendieron horas más tarde.

El hombre, estuvo internado más de 24 horas en terapia intensiva ya que, debido a la abundante cantidad de sangre que perdió, sufrió un paro cardíaco, aunque pudo reponerse, según señalaron sus familiares.

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