8 de mayo 2008 - 00:00

Dos combatientes de los 70 se pelean en el Plaza

Ni unidos ni dominados: el siglo XXI encontró a dos antiguos peronistas, hermanos de militancia en los 70, enfrentados por la literatura. Más concretamente, por la humilde pieza periodística que uno de ellos, el ex canciller Rafael Bielsa, publicó en el semanario "Perfil". La nota contenía un párrafo que ofendió al otro, el ex montonero y actual empresario Juan Manuel Abal Medina: lo calificaba poco menos que de cobarde. Por azar ambos coincidieron ayer en el restorán del Marriott Plaza durante el almuerzo, y la violencia estalló. Los protagonistas niegan que haya habido trompis, pero testigos hablande golpes de furca, puntapiés y agarrones. Todos coinciden, eso sí, en que se lanzaron epítetos como "rata", "basura", y hasta "ignorante". No se trata, claro, de reyertas ideológicas; al fin y al cabo se pelean incluso cuando son gobierno. Quizás el rencor provenga de una gestión en común que involucró a un poderoso empresario mexicano. Ahora ya se habla de "los peligros del buffet": el encontronazo arrancó cuando Abal Medina se paró de su mesa para servirse ensaladas y milanesas del bien provisto tenedor libre del hotel.

Rafael Bielsa y Juan Manuel Abal Medina.
Rafael Bielsa y Juan Manuel Abal Medina.
Comer en hoteles de lujo se ha vuelto peligroso, al menos para algunos kirchneristas. En especial, cuando en un mismo espacio coinciden dos antiguos cofrades de militancia a quienes no distanciaron ni el amor ni el espanto, sino una humilde pieza de literatura periodística.

Ayer, el ex canciller Rafael Bielsa almorzaba en el restorán La Brasserie del Marriott Plaza con su socio Gustavo Gené y el ex titular de la AFIP Alberto Abad. En el salón había medio centenar de personas, entre ellas, el abogado José Alfredo Martínez de Hoz (h).

La paz del local -pariente pobre del mítico Grill del Plaza, donde almuerzan los clientes más tradicionales-sólo era alterada por el entrechocar de las copas y el sonido de los cubiertos cortando la carne. Esto iba a cambiar de manera radical poco después, cuando entró el ex delegado personal de Perón Juan Manuel Abal Medina con uno de sus hijos y se sentó a una mesa distante de la de Bielsa.

  • Sorpresa breve

  • Lo que se desencadenó después pude atribuirsea los riesgos del buffet: cuando Abal Medina se levantó para servirse las ensaladas y las milanesas, se percató de la presencia de Bielsa, se acercó por detrás y -lejos de saludarlo como viejos camaradas-le espetó un «qué gente de mierda viene acá...» que sorprendió al santafesino. La sorpresa duró poco: «¡Rata!», le respondió.

    Siguió una catarata de insultos que se dedicaron el uno al otro, al punto de que la seguridad del hotel y la Policía fueron llamadas a intervenir para evitar males mayores.

    La génesis de este conflicto -inadvertido para el resto de los mortales-es la nota «Muñeca brava» que escribió Bielsa en la revista « Perfil»; allí relataba que Nilda Garré -objeto del escrito-el 24 de marzo de 1976 había llevado «en parihuelas a su entonces esposo Abal Medina a exiliarse en la Embajada de México». Se escuchó a Bielsa preguntarle al hijo de Abal Medina «¿qué le pasa a tu viejo?»; el joven respondió: «Está caliente por lo que escribiste sobre cómo lo salvó Nilda Garré». La calma pareció restablecerse, y cada uno volvió a su mesa; el ex canciller pagó la cuenta, se levantó para irse, pero no pudo con su (mal) genio y encaró para la mesa de los Abal Medina.

    Entre los insultos, Bielsa le dijo a Abal Medina -conocido y asumido lobbysta de Carlos Slim Helú, el magnate mexicanode la telefonía-: «Calláte, rata: vos eras el que se arrastraba para que le presentara a Slim a Kirchner...». El enojo del momento no oculta el hecho de que, efectivamente, Slim almorzó con el entonces presidente por gestión de su canciller.

    Bielsa agregó a los gritos: «Si estabas tan caliente conmigo, ¿por qué no me buscaste? Sabés dónde encontrarme...» Insólitamente, Abal Medina replicó: «Y vos también sabés dónde encontrarme: acá en el Plaza...». Sin duda, un pasaje de humor involuntario por parte del ex jefe montonero, porque es de esperar que el ofendido busque al ofensor.

    Después de hartarse de insultos proferidos y recibidos -ya que no habían podido hacerlo con las abundantes viandas del «tenedor libre» del Plaza-, Bielsa y Abal Medina, el rosarino y el porteño, el militante de base de la JP y el hombre que comandó la «Tendencia» en los 70, emprendieron sus respectivos caminos.

    Tratándose de dos personajes casi legendarios, la leyenda dirá desde anoche, que hubo algunas trompadas, que los protagonistas negaron a este diario. En la gerencia del hotel, en tanto, están pensando cómo hacer para evitar futuros cruces sin llegar al extremo de aplicar el derecho de admisión.

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