La Policía Federal detuvo a dos personas que permanecían esta noche en dependencias de la comisaría 36ta, que podrían estar vinculadas con el crimen del agente Marcelo De Bernardis, cometido en el barrio de Caballito cuando intentaba evitar el asalto a un restaurant.
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Fuentes policiales confirmaron ambas detenciones horas después de que los investigadores intentaran identificar a los presuntos autores del homicidio comparando los distintos fotofit elaborados por testigos con fichas que maneja la policía.
Por otra parte, fuentes policiales y judiciales confirmaron que la autopsia realizada al agente determinó que recibió dos balazos en las piernas, uno en el cuello y otro en el abdomen disparados a menos de un metro de distancia.
Además de los cuatro disparos que le provocaron la muerte, De Bernardis recibió un quinto proyectil en el pecho, el cual rebotó en su chaleco antibalas y le produjo un importante hematoma.
"Ese balazo fue el primero que recibió y que lo hizo trastabillar y caer a la vereda, donde luego fue rematado sin posibilidad de que pudiera defenderse", explicó esta mañana una fuente del despacho del fiscal de instrucción porteño Martín López Perrando, la cual aclaró que la investigación del hecho "está muy avanzada".
El agente De Bernardis fue asesinado la noche del sábado pasado por dos delincuentes que acababan de robar el restaurant "El Sulky", ubicado en Viel y la avenida Pedro Goyena, en plena zona gastronómica del barrio de Caballito.
Según determinaron los investigadores, el policía se hallaba realizando tareas de custodia en esa zona y fue alertado por un matrimonio sobre el robo.
En ese momento, pidió apoyo a través de un handy y corrió hasta el restaurant donde observó a dos jóvenes que salían.
De pronto, uno de ellos le disparó un tiro con una pistola calibre 11.25 en el pecho, el cual rebotó en su chaleco antibalas y lo hizo caer al piso.
Al verlo caído en el piso y sin posibilidad de reaccionar, el ladrón se le acercó y lo remató de 4 balazos a menos de un metro de distancia. Luego, le robó su pistola reglamentaria y huyó.
Los investigadores hallaron en el lugar cinco vainas servidas de la pistola calibre 11.25 del delincuente y ninguna de la del policía, lo que significa que ni siquiera pudo defenderse.
Según las fuentes policiales, uno de los delincuentes huyó en una moto con la que habían llegado y el otro le robó el ciclomotor de un delivery de una heladería; y ambos escaparon por la calle Viel hacia la autopista, ubicada a solo tres cuadras de allí.
Anoche, los vecinos del barrio se quejaban por la ausencia de vigilancia en la subida de la autopista, camino utilizado por delincuentes para escapar.
"Antes había un patrullero las 24 horas en Viel y la autopista y ahora desapareció. Desde que no está más la vigilancia, crecieron los delitos en la zona", dijo una vecina durante el acto para recordar a De Bernardis.
Al menos una decena de testigos, entre ellos comensales del restaurant y empleados del lugar, declararon ante los investigadores y lograron elaborar dos fotofit con los rostros de los presuntos autores del hecho.
Los pesquisas comenzaron a comparar esos rostros con las fotos de las fichas policiales de personas con antecedentes con intenciones de poder identificarlos.
"El panorama está claro y la investigación está avanzada", dijo un investigador, quien agregó que se realizó un relevamiento en los edificios de la zona en busca de alguna filmación de cámara de seguridad, pero no hallaron ninguna.
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