11 de octubre 2007 - 00:00

El 90% de los conductores hacen maniobras riesgosas por hablar por celular

El 90% de los conductores hacen maniobras riesgosas por hablar por celular
Un informe de especialistas sobre tránsito indicó que el 90% de los conductores que hablan o emiten mensajes de texto por teléfono celular mientras conducen realizan maniobras erróneas o peligrosas.

El informe del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI) dice que casi la totalidad de los conductores no pueden manejar correctamente y mantener a la vez una conversación coherente, por lo que al privilegiar la charla cometen errores que van desde demoras en las reacciones hasta despistes.

El riesgo afecta también a quienes utilizan equipos de manos libres, porque el conductor se concentra en la conversación y sus maniobras se ven afectadas, pero la prueba está en que incluso la capacidad de mantener una charla se ve disminuida: un quinto de los encuestados se equivocó al responder preguntas básicas.

Asimismo, se conoció que los automovilistas que envíen mensajes de texto con sus teléfonos celulares mientras conducen por las calles porteñas podrían ser castigados con multas de hasta 2.000 pesos, de prosperar una iniciativa presentada en la Legislatura de la ciudad.

Las sanciones serán más severas aún si la infracción es cometida por colectiveros, taxistas, remiseros o choferes de micros escolares, ya que en esos casos podría llegar hasta los 3.000 pesos.

La norma establece que los conductores de vehículos que sean detectados escribiendo o enviando mensajes de texto mientras manejan, serán multados por sumas que van desde los 200 hasta los 2.000 pesos en el caso de los particulares, y entre 300 y los 3.000 pesos para los choferes profesionales.

El estudio, realizado con 114 personas y supervisada por ingenieros del CESVI, consistió en realizar un slalom entre conos a una velocidad menor a 30 kilómetros por hora y marcha atrás, mientras los conductores hablaban por celular (una vez con el sistema común, la segunda con el de manos libres).

Así pudieron comprobar que aumentaba el grado de dificultad de la prueba y que los errores se incrementaban: un 33% tocó o tiró al menos tres conos; un 25% debió detenerse o se demoró en su reacción al doblar; un 12% abandonó la maniobra; y un 8% cometió incluso un despiste completo.

"En una situación real, en la que no tenés la opción de bajar la velocidad del vehículo como en la prueba y la otra persona te exige una respuesta coherente, implica golpear a otro auto, desviarse de la calzada, chocar contra el cordón o contra un peatón", indicó Abranvatti.

Al mismo tiempo, un 20% respondió mal a preguntas elementales que se le hicieron sobre aspectos personales o temas generales, como por ejemplo "cuál es la mitad de un medio".

El riesgo de accidente es claro en los teléfonos comunes, porque durante el instante en que se atiende -unos cuatro segundos-, yendo a una velocidad de 60 kilómetros por hora el conductor mira solamente el equipo y avanza "a ciegas" alrededor de 60 metros.

En cuanto al recorrido con el sistema de manos libres, hubo una mayor precisión en la parte operativa, pero los errores sólo se redujeron un 20%.

Esto se debe a la "distracción psicológica", ya que para dar una respuesta coherente se necesita buscar imágenes de lo que se dice, lo que abstrae a la persona del camino y el entorno.

Por otro lado, a pesar de lo que se cree, leer un mensaje de texto implica un riesgo mayor todavía que hablar: desde que se advierte de la llegada del texto hasta que se lo ve transcurren unos ocho segundos, en lo que se recorren 100 metros a ciegas a una velocidad de 60 kilómetros por hora.

La misma situación en una ruta, a una velocidad de 100 kilómetros por hora, produce una abstracción similar pero durante 166 metros, sin mencionar la posibilidad de que el conductor también responda el mensaje.

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