Es la parte fea de la Rural: un foso de dos manzanas y 12 metros de profundidad. Hasta peligroso si no se lo separa con gruesa alambrada. Arriba, el flamante proyecto ganador para realizar allí, sobre el foso, un centro de eventos como surgió de un concurso que organizó la Sociedad Central de Arquitectos.
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El foso alguna vez se usó embarrado para demostraciones de pick-up y camiones. Luego hubo quejas de vecinos porque acumulaba agua y daba mal olor. Antes se había impedido hacer multicines.
Como la Rural es para exposiciones, finalmente se quiere hacer en el lugar una construcción moderna con módulos, a la misma altura de los pabellones tradicionales, que si se habilitan todos, daría capacidad para conferencias hasta con 8.000 personas sentadas. Algo que no existe ni en Buenos Aires ni en la Argentina.
Una jueza duda por una impugnación y unos congresales de la Ciudad también. Además, juegan otros intereses como los de Puerto Madero, que proyectaban algo similar pero sin parecido de tanto espacio y por lo tanto mucho más chico y sin permitir reuniones nacionales o internacionales de hasta 8.000 concurrentes sentados y rodeados de servicios especiales para convenciones. Por segundo año consecutivo, el público de la tradicional Exposición Rural debe observar el tenebroso foso. Lamentable.
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