Como su antecesor Carlos Menem en sus mejores tiempos, Néstor Kirchner se entregó ayer a las humoradas de TV.
Por primera vez, las cámaras de TV llegaron al baño de la Casa Rosada, la cama donde descansaron primeros mandatarios y los cajones del despacho presidencial, gracias a la buena relación que cultiva Néstor Kirchner con Marcelo Tinelli y la debilidad que siente por los movileros. Los únicos con quienes Kirchner conversa en cámara son los noteros de Mario Pergolini y los humoristas de Tinelli, en este caso, «Freddy» Villarreal. Anoche, en la despedida de «Showmatch» de «Canal 9», se emitió un sketch con Kirchner y el cómico, para el que se rodeó de coprotagonistas: Alberto Fernández, Felisa Miceli y Miguel Núñez. La primera « travesura» de Kirchner llegó no bien el personaje que parodia a Fernando de la Rúa pidió permiso para entrar. Kirchner ( entregado a la actuación como hace algunos años Carlos Menem en comedias de enredo) entreabrió la puerta de su despacho, se cubrió la cara y jugó a no querer abrirle: «No, otra vez vos no, Fernando». Actor al fin y recurriendo quizá al obsoleto método Stanislavsky, Kirchner transformó su tono duro en amable y lo invitó a pasar. Ofició de guía turística en el breve recorrido por la intimidad presidencial, a la que tan acostumbrado está gracias a las visitas guiadas por la Rosada.
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Inspirado en la medicación de De la Rúa, Villarreal buscó las pastillas en el cajón y Kirchner le propuso fijarse en el baño. Cuando llegaron, sorprendió Kirchner: «Fernando, acá está el baño, donde vos hacías tantas cagadas», pero el clon de De la Rúa halló las pastillas en su bolsillo.
Luego pasaron al recinto donde está la cama y todos se sorprendieron cuando Villarreal se lanzó. Kirchner tuvo un nuevo comentario hiriente: «Fernando, la cama donde vos te pasaste tanto tiempo». Luego, el clon del ex presidente reflexionó: «Mis oídos escuchan música, qué es lo que oigo», y el sonido remitía al cacerolazo del 19 de diciembre de 2001.
También conversó Villarreal con Miceli, sin dejar de recordarlea Kirchner que le había «pegado un gran baile» a Roberto Lavagna. «Felisa, ¿estamos endeudados?», quiso saber la parodia de De la Rúa y la respuesta llegó de Miceli con un escueto: «No, estamos bien». Le faltan clases de teatro a la titular de Economía, no así a Kirchner, que posibilitó con su actuación que De la Rúa regresara al mismo lugar que lo vio salir en helicóptero, cuatro años atrás.
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