Alerta: la crisis pone al borde del colapso a 3 bares históricos

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Están casi sin facturación desde marzo. Son emblemas de Buenos Aires. El más antiguo tiene 162 años. Intentan resistir con delivery pero así no alcanzan a cubrir los costos.

- ¿Van a cerrar?

- La idea es seguir abierto. Estamos tratando de resistir hasta cuando se pueda-.

Así respondió Carlos Gutiérrez, uno de los propietarios del emblemático café La Biela, ante la consulta sobre las consecuencias que podría generar la cuarentena. Limitado al servicio de delivery, la facturación del local ubicado en Recoleta es, en la actualidad, de alrededor del 8% respecto al nivel prepandemia y sólo alcanza para cubrir una parte de los gastos. “Estoy desde el año 66 en el negocio, vi pasar muchas crisis pero nunca como esta” agregó.

El lugar da empleo a 54 personas pero hoy sólo 10 – divididos en dos turnos de 5 – alcanzan para atender la escasa demanda. El resto está a la espera de que la situación mejore para volver a la actividad. La ayuda que recibe el comercio es el pago de un salario mínimo mediante los ATP que paga el Estado y alguna exención de impuestos. “El problema es que no sabemos cuándo se va a normalizar. Hasta que no aparezca la vacuna y la gente se anime a volver a los bares, la situación va a ser delicada. Además de lo económico, hay que entender lo anímico” señaló Gutiérrez a Ámbito. Si bien, por el momento, se mantiene con aportes de los socios, esta situación no puede sostenerse en el tiempo.

Según la federación que agrupa a comercios gastronómicos y hotelería (FEHGRA), en mayo cerraron 3.800 empresas sobre un total de 80.000 pero, en ese mes, todavía el impacto económico del aislamiento social era bajo. La entidad está procesando los datos de junio y, más tarde, tendrá los de julio. La lógica proyección, por la continuidad del cierre de actividad, es que ese número sea mucho mayor y no se descarta que llegue al 20% el número de compañías que ya desaparecieron.

La situación de La Biela se repite en otros bares y confiterías tradicionales. El Café Tortoni también enfrenta un momento difícil. Ubicado en la Avenida de Mayo desde 1858, el fuerte de sus

ingresos se basa en la clientela de oficinas y los turistas. Ni unos ni otros caminan por la zona lo que hace que la facturación, pese a estar abierto para realizar envíos, sea prácticamente nula, según explicó uno de los encargados. De los 40 empleados que trabajan habitualmente, sólo cuatro están en funciones. Los restantes reciben los ATP para completar parte del sueldo. Corre con la ventaja – como en el caso de La Biela – de ser propietario del lugar por lo que no tienen el peso mensual del pago de un alquiler. A raíz de la crisis, decidieron ingresar al mundo de las redes sociales para generar ingresos pero no tuvieron la respuesta esperada. “La preocupación es no perder el capital”, explicaron ante un escenario en el que los costos son mayores a los ingresos. La confitería Las Violetas es también un lugar con historia. A su inauguración, en 1884, concurrieron personalidades de la época como entonces ministro, y más tarde presidente, Carlos Pellegrini.

El local, ubicado en la avenida Rivadavia y Medrano, cuenta con una ventaja y una desventaja. Lo primero es que su emplazamiento, en un barrio populoso, hace que la modalidad del delivery le permita una facturación algo mayor. Puede rondar entre 15% y 20% de tiempos normales. Sin embargo, sólo alcanza para cumplir con el pago de los salarios. La contra es que deben afrontar el pago de un alquiler, monto que debieron renegociar. El salón, con una capacidad de 250 mesas, está cerrado desde el 20 de marzo. De las 75 personas que trabajan, hoy están operativas unas 30 para atender el servicio de cocina, pastelería, cafetería y envíos a domicilio. Se reparten en tres turnos con un horario reducido en comparación del habitual. “Al no tener el salón abierto, de donde viene la mayor parte de la facturación, es poco lo que se puede vender. En fechas especiales como el Día del Padre hay algo más de actividad pero sólo para cubrir los costos. Es muy difícil la situación porque hay mucha incertidumbre” explicó Alejandra Palombo, una de las encargadas del lugar.

El diputado Leandro Santoro está impulsando un proyecto de ley para asistir, con distintas medidas, a los bares notables de Buenos Aires para preservar su valor histórico y cultural. La iniciativa está avanzando en distintas comisiones del Congreso para su tratamiento final en el recinto.

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