Acá estamos, otra vez, hablando de la luna. Objeto de fascinación desde tiempos remotos, la hemos observado a simple vista, con telescopios y con sondas espaciales, la fotografiamos de múltiples formas, fue inspiradora de canciones memorables, caminamos sobre ella, estuvo a punto de ser bombardeada durante la Guerra Fría y hasta hizo rico a un empresario que vendió sus terrenos.
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En estas dos noches de domingo y lunes, la atención pasa por la superluna, un acontecimiento que no es inédito pero que siempre resulta de interés. "Las superlunas son alrededor de un 7 por ciento más grandes que la luna promedio. Ya tuvimos una superluna en octubre, por lo que no es algo extraordinario", comienza explicando Mariano Ribas, astrónomo del Planetario de la Ciudad.
Aunque en este caso, la singularidad es que se ubica más cerca que en los últimos 70 años, a solo 356.509 kms. Además, en este momento del año recibe más luz solar que de costumbre, lo que también aumenta su aparente luminosidad y pareciendo un 30% más brillante. Podemos sentirnos privilegiados: la última vez que sucedió fue en enero de 1948 y no volverá a pasar hasta noviembre de 2034.
La órbita de la Luna alrededor de la Tierra no es un círculo perfecto, sino un óvalo. De esta manera, la distancia entre del planeta y nuestro satélite es cambiante: cuando está más cerca (perigeo) es de 363.300 kms y cuando está más alejada (apogeo) a 405.500 kms.
"Por eso se llama luna en perigeo", acota el especialista en diálogo con ámbito.com. "Sucede que la órbita de la Tierra es elíptica, por lo que la luna a veces está más cerca, otras veces a una distancia promedio y otras veces alejada. Esta vez la luna llena coincide con la mínima distancia y la hará ver más grande. Aunque en términos astronómicos tenemos que decir, para no exagerar, que es solo ligeramente más grande".
¿Qué mirar? "El paisaje lunar en general es interesante. Los cráteres, las cordilleras, las sombras de las montañas. Un mundo esencialmente seco, sin aire ni agua, una roca flotando en el espacio. Si no se tiene un telescopio, a simple vista el mayor atractivo son los mares", aconseja Ribas.
Los mares se destacan debido a su composición mineral y al contraste con las zonas altas. Fueron erróneamente llamados así por la confusión de los astrónomos antiguos. En realidad son cuencas dejadas por los impactos de asteroides y cometas en la superficie lunar durante miles de años. Esas perforaciones fueron, con el paso del tiempo, cubiertas por capas de magma basáltico, que por las características refleja poco la luz y obtiene su apariencia opaca.
Es en la cara visible de la luna donde se ubican casi todos los mares, y en la imagen interactiva que acompaña la nota pueden diferenciarse los principales: Mar de la Crisis, Mar de la Fecundidad, Mar de la Serenidad, Mar de la Tranquilidad, Mar del Frío, Mar de los Vapores, Mar de la Lluvia, Mar del Néctar, Mar de las Nubes, Mar de los Humores, Mar Conocido y Mar de las Islas.
En el momento exacto de mayor tamaño del fenómeno en nuestro país será de día (a las 10.52 del lunes), por lo que debemos aprovechar la oportunidad esta noche y la posterior. Para que la observación sea más vistosa lo ideal es ubicarse cerca del horizonte, o mirarla asomarse entre edificios, árboles o algún otro punto de referencia y de comparación, ya que el efecto óptico se acentúa.
Es una nueva ocasión de reafirmar nuestro romance con la luna, una relación con ciertos altibajos, ya que no visitamos en persona nuestro satélite desde 1972. Para peor, inevitablemente se aleja de la Tierra unos 3,8 centímetros al año. Si cuando se formó, hace 4.600 millones de años, estaba a 22.530 kms de nuestro planeta, hoy en día se encuentra a más de 400 mil. Qué mejor que una superluna para sentirnos más cerca.
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