Un esfuerzo masivo de los guardaparques, trabajadores de una refinería cercana y otros voluntarios durante toda la jornada de hoy logró salvar alrededor de la mitad de un grupo de 80 ballenas piloto que se habían varado en una playa de la Isla Norte de Nueva Zelanda.
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Antes del crepúsculo, 40 ballenas fueron empujadas al agua, donde "empezaron a nadar con fuerza", mientras las otras 38 murieron en las playas arenosas de Ruakaka, al sur de Whangarei, refirió una vocera del ministerio de Conservación, Sioux Campbell.
Seis embarcaciones patrullaron luego las aguas para alentar a las ballenas a seguir nadando hacia lo profundo, en lugar de regresar a la playa.
Los guardaparques de Conservación y la tribu maorí local se están organizando, entretanto, para sepultar a los animales muertos cerca del promontorio de Mardsen Point, agregó Campbell.
Nueva Zelanda tiene una de las frecuencias más altas en el mundo de varamiento de ballenas.
Según los datos históricos, más de 5.000 animales entre ballenas y delfines se vararon en sus playas desde 1840 hasta hoy.
El varamiento más masivo fue en 1918, e involucró a unas 1.000 ballenas piloto en las Islas Chatam.
En los años más recientes, 450 ballenas de la misma especie se vararon en la Great Barrier Island en 1985, cuando mediante grandes esfuerzos los socorristas lograron salvar a 324.
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