Con un costo cercano a 75 millones de euros, la misión del Beagle 2 preveía el reconocimientode un cráter en búsqueda de señales de vida. Pocos días antes del inicio de la exploración, previsto para el 25 de diciembre de 2003, la sonda pudo enviar señales. «La misión preveía un aterrizaje blando sobre una superficie plana. Pero parece que se estrelló contra la pared del cráter. Si los rastros dejados sobre la superficie de Marte corresponden al accidente, entonces fuimos demasiado desafortunados», declaró al diario británico el profesor Colin Pillinger, de la Open University, jefe del proyecto aeroespacial. Astrónomos británicos estimaron que la sonda Beagle 2 golpeó demasiado fuerte la superficie marciana, debido a que allí la atmósfera es más fina de lo normal por las tormentas de arena.
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