La embajada de Estados Unidos fue evacuada al estallar accidentalmente una granada de gas que manipulaba el personal de seguridad de la sede.
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En un primer momento las autoridades de la embajada pidieron la colaboración de los Bomberos y de la Policía Federal y desalojaron el edificio, tras lo cual se estableció que se había tratado de un estallido accidental, a raíz del cual no se registraron heridos.