En un operativo digno de una escena cinematográfica, efectivos de la policía bonaerense lograron detener a un peligroso jefe narco tras infiltrarse en su zona de resguard disfrazados de payasos. La maniobra, tan arriesgada como efectiva, permitió capturar a Jesús Fabián Bravo, acusado de liderar una organización criminal vinculada al narcotráfico en el conurbano.
La búsqueda del llamado “Gordo Pey” se extendió durante varios meses y se centró en desarticular una estructura narco con fuerte presencia en José León Suárez, especialmente en el asentamiento de La Cárcova.
El punto de inflexión llegó cuando los investigadores detectaron que el sospechoso no estaba en Corrientes, como se creía, sino que se movía entre Moreno y General Rodríguez, donde alquilaba casasquinta para evitar ser rastreado.
El operativo policial
La zona donde se refugiaba presentaba una dificultad clave: calles sin nombre, terrenos amplios y poca circulación. Esto hacía casi imposible montar vigilancia encubierta sin ser detectados.
Fue entonces cuando apareció una oportunidad inesperada a partir de la instalación de un circo en un predio cercano.
Aprovechando ese contexto, dos oficiales se disfrazaron de payasos y comenzaron a recorrer la zona repartiendo volantes del circo. La escena no despertó sospechas entre los custodios del narco, que ya estaban acostumbrados a ver movimiento vinculado al espectáculo.
Mientras tanto, más de 20 efectivos desplegaron un operativo cerrojo para bloquear posibles rutas de escape.
Con la fachada intacta, los agentes lograron identificar la casaquinta donde se escondía Bravo. Minutos después, un grupo táctico irrumpió en la propiedad y concretó la detención del acusado, su pareja y su sobrino.
Todos quedaron a disposición de la Unidad Funcional de Instrucción N°7 de San Martín, a cargo de la fiscal Alejandra Maico.
Quién era el líder narco de la provicia de Buenos Aires
Según la investigación, Bravo lideró durante años una organización con fuerte dominio territorial, sostenido mediante violencia, amenazas y homicidios.
Se lo acusa, entre otros delitos, de participar en un asesinato ocurrido en febrero de 2024 en La Cárcova, en el marco de una guerra entre bandas por el control de la venta de drogas.
Las fuentes del caso señalaron que la estructura del grupo era jerárquica y organizada, con roles definidos para distribución, acopio y comercialización de estupefacientes.
Además, utilizaban plataformas digitales de difícil rastreo para coordinar sus actividades, lo que complicó el trabajo de los investigadores.
Un golpe clave
La detención del “Gordo Pey” representó un avance importante para desarticular la red narco en la zona. Sin embargo, los investigadores no descartan que otras bandas intenten ocupar el vacío de poder dejado por su caída.
El operativo dejó una imagen difícil de olvidar: dos payasos caminando por calles de tierra, que en realidad eran agentes encubiertos en una de las capturas más singulares del crimen organizado reciente en Argentina.
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