Roma (El Mundo) - Un juez italiano dispuso que un sacerdote comparezca este mes ante un tribunal para demostrar la existencia de Jesús de Nazaret.
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En la ciudad de Viterbo, al norte de Roma, Luigi Cascioli, un ingeniero agrónomo jubilado que estudió para cura, pero que luego se convirtió en ateo militante, presentó una querella contra el padre Enrico Righi. En un caso dado a conocer por el diario londinense «The Times», Cascioli, autor de un libro titulado «La fábula de Cristo», interpuso la demanda contra el padre Righi hace tres años después de que el sacerdote lo denunciara en la hoja parroquial por poner en duda la existencia histórica de Jesucristo.
El lunes, Gaetano Mautone, un juez de Viterbo, acordó fijar para fines de este mes la celebración de una audiencia preliminar y ordenó la comparecencia del padre Righi. El juez había rechazado en un principio hacerse cargo del caso, pero el mes pasado su objeción fue desestimada por un tribunal de apelación, que sentenció que Cascioli tenía argumentos razonables para sostener su acusación de que el padre Righi estaba incurriendo en un «abuso de la credulidad del pueblo».
La posición de Luigi Cascioli es que no hay pruebas evidentes de que Jesús viviera y muriera en la Palestina del siglo I, más allá de lo que se cuenta en los Evangelios. La campaña unipersonal de este jubilado ateo alcanzó su punto culminante en una audiencia celebrada ante un tribunal en abril, cuando presentó una acusación de «abuso de la credulidad del pueblo» y otra de «suplantación de la personalidad», figuras del código penal italiano.
Luigi Cascioli sostuvo que todas las afirmaciones de la existencia de Jesucristo que se encuentran en fuentes distintas de la Biblia proceden de autores que vivieron «tiempo después de ese Jesucristo hipotético» y que no pueden considerarse por tanto testigos fiables. Cascioli sostiene que los cristianos primitivos confundieron a Jesús con un tal Juan de Gamala, un judío que se levantó contra los romanos en la Palestina del siglo I. Los historiadores romanos Tácito (que vivió entre los años 55 y 120 de nuestra era) y Suetonio mencionan a un tal «Cristo» o «Cresto» en sus Anales, pero escribieron «mucho tiempo después de que viviera ese supuesto Jesús» y estaban dando crédito a meros rumores.
El padre Righi afirmó que había testimonios más que sobrados de la existencia de Jesús de Nazaret. «Si Cascioli no ve el sol en el cielo al mediodía, no puede ponerme un pleito porque yo sí lo vea y él no», concluyó. Ahora, todo dependerá de la Justicia.
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