Todos ellos fueron imputados por el presunto delito de homicidio simple con dolo eventual, aunque Madrid afrontará un juicio por jurados populares en un proceso separado.
La investigación busca determinar las responsabilidades de los profesionales que estuvieron a cargo de la atención médica del excapitán de la Selección argentina, quien murió el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años, a raíz de un edema agudo de pulmón secundario e insuficiencia cardíaca crónica reagudizada.
Además de los integrantes del equipo de enfermería, también permanecen como principales imputados el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz. En caso de ser condenados, enfrentan penas que van de 8 a 25 años de prisión.
La declaración de Tamara Mansilla: "faltaba logística"
La enfermera Tamara Mansilla, quien atendió al Diez en una única oportunidad, afirmó que la vivienda no contaba con los recursos necesarios para afrontar una emergencia médica y aseguró que decidió no regresar porque no se sentía cómoda con las condiciones de trabajo.
Mansilla explicó que fue convocada para cubrir un turno nocturno, de 23 a 7, con la tarea de controlar signos vitales y administrar la medicación indicada. Según relató, esas funciones le fueron comunicadas por Mariano Perroni, coordinador del equipo de enfermeros e imputado en la causa.
“Yo fui una sola vez a la casa de Maradona, en Tigre. Me convocaron para la noche. De 23 a 7 horas. Me dijeron que era un cuidado domiciliario de control de signos vitales, de toma de medicación. Eso me lo dijo Mariano Perroni. En mi guardia justo no tenía que tomar ninguna medicación, pero estaba todo pegado en la heladera”, declaró.
La enfermera señaló que durante su turno pudo desempeñar sus tareas sin inconvenientes, aunque describió un escenario que, según su criterio, no era el adecuado para una internación domiciliaria de un paciente con la complejidad de Maradona.
“No había ni equipo de control de signos vitales, que yo llevé el mío, y no había nada. Era una casa común y corriente. No había ni DEA (desfibrilador) ni caja de emergencia por un paro cardíaco o lo que sea”, sostuvo.
Además, remarcó que tampoco había una ambulancia asignada ni instrucciones claras sobre cómo actuar ante una eventual urgencia. “No había ambulancia ni me dijeron que había alguna por las cercanías, de hecho el camino para llegar al barrio era bastante inhóspito”, agregó.
Durante su declaración, Mansilla también recordó un episodio que podría resultar relevante para la acusación. Contó que Maradona le mostró una pierna visiblemente inflamada y le manifestó su preocupación porque ningún médico lo había revisado. “Me dijo: 'Mirá cómo tengo la pierna'. Yo le sugerí que llame a un médico, también le avisé a otra enfermera, Dahiana, para que esté atenta y creo que a la psiquiatra. En ese momento le hice masajes y le puse el pie arriba de un almohadón”, relató.
La inflamación de las piernas constituye uno de los ejes centrales del juicio, ya que la fiscalía sostiene que el exfutbolista presentaba un cuadro de edema generalizado que no habría sido advertido ni tratado de manera adecuada antes de su fallecimiento.
Finalmente, Mansilla explicó que poco tiempo después le comunicaron que dejaría de prestar servicios porque se reduciría la cantidad de enfermeros debido a que Maradona no quería tantas personas dentro de la vivienda. Sin embargo, aseguró que ella tampoco tenía intención de continuar.
“Me desvincularon porque supuestamente iban a hacer reducción de enfermeros porque Diego no quería tanta gente en la casa. Yo no tuve objeción. No me sentí cómoda con el lugar por ser Maradona. Faltaban cosas para poder trabajar ante una urgencia, un número de teléfono para saber a quién llamar, obviamente yo llamaría al 911, pero no estaba clara la logística”, concluyó.
La respuesta de Di Spagna a Leopoldo Luque
Durante la última audiencia, Pedro Di Spagna pidió la palabra para responder a las declaraciones formuladas previamente por Leopoldo Luque y dejó en claro que su participación se limitó a la de un médico interconsultor.
“Él era el médico de cabecera. Los médicos interconsultores, como fui yo, solamente podemos sugerir. La decisión final es de los médicos tratantes”, sostuvo ante el tribunal.
El clínico insistió en que nunca asumió el rol de responsable del tratamiento de Maradona y recordó las dificultades que incluso tuvo para ingresar al country.
“Yo nunca tomé el rol de médico de Maradona. No figuraba ni en la lista de ingreso al country y las dos veces que fui fue superengorroso porque los guardias nos dijeron que no estábamos autorizados. Mi convocatoria fue como interconsultor. Él tenía sus médicos tratantes, su médico de cabecera. Los interconsultores solo podemos sugerir, que fue lo que hice, pero la decisión final es de los médicos tratantes”, afirmó.
Leopoldo Luque es de los principales acusados.
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También rechazó cualquier responsabilidad en la decisión de trasladar al exfutbolista a una internación domiciliaria. “Antes que nada quiero decir que los médicos nos recibimos de médico. Porque acá parece que un neurocirujano es otra cosa, pero nosotros nos recibimos de médicos. Yo no decidí nada. No presioné a la familia ni a las hijas a llevarlo a un domicilio”, remarcó.
El relato sobre las únicas veces que atendió a Diego Maradona
Di Spagna explicó que solo vio personalmente a Maradona en una oportunidad, el 12 de noviembre de 2020, cuando fue convocado para elaborar un informe médico.
“Quiero aclarar que yo no realicé la firma de ningún acta. Mi función fue el día 12 que me convocaron a la mañana para ir a hacer un informe de Diego Maradona. Fue la única vez que vi a Maradona. De camino, Forlini llama a Jorge Macías, que fue mi acompañante, un neurocirujano también convocado para ir a atenderlo. Forlini lo llama a Macías y le dice que podía hacer un informe, pero sin tomar conducta porque sus médicos personales eran muy celosos”, relató.
Según su testimonio, el siguiente contacto frustrado ocurrió el 18 de noviembre, cuando fue convocado junto a un nutricionista, aunque Maradona se negó a recibirlos.
“Yo lo vi bien ese día. Nunca más lo vi. Posteriormente, me convocan a mí y a un nutricionista el 18 de noviembre de 2020 y Maradona no nos quiso recibir. Ese día estaba Luque. Nosotros llegamos y tuvimos que esperarlo a Luque porque nos dijeron que él era el médico de Maradona. Cuando llegó, se presentó así. Ingresó él solo a la habitación de Maradona. Al salir me dijo que él no me quería ver; yo pedí que me lo diga el paciente y no me dejaron. Yo pedí una constancia legal porque me pareció pertinente, ya que yo quise atenderlo. Yo no tenía teléfono de nadie”, concluyó.