Luis y Danilo se conocieron en la calle, un espacio cargado de historias de vida, emociones y frustraciones.
Lo sacó de la calle, le brindó un techo y un simple mensaje de aliento le cambió la vida
El destino los unió para volverlos inseparables. Una historia de superación que concientiza, empuja y da esperanzas de cara al futuro. Conocelos.
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Luis y Danilo juntos, en aquel viejo lavadero.
Los dos trabajando. Uno con 23 años y el otro con 8. Luis lavando autos a sol y sombra, y Danilo intentando rescatar alguna moneda para poder tener un plato de comida.
La vida de ambos se entrelaza de casualidad, casi sin quererlo, en plena pandemia. Una tarde cualquiera, Luis salió a sacar la basura, se topó con Danilo vendiendo cobre y le sugirió: “Vos no tenés que estar acá, hay un virus que está matando gente”. Y recordó: “Me miró a los ojos y me dijo: “Estoy laburando, no me jodas”.
Atónito y sorprendido por la respuesta, el joven no supo cómo continuar la conversación. Se quedó pensando, intentando comprender una devolución impropia para un niño de esa edad.
“Quedé mudo, sin palabras, un nene de 8 años me cerró la boca. Lo fui a buscar, lo invité a almorzar y primero me rechazó la invitación porque insistía en que él laburaba y podía pagárselo. Después logré entrarle por el lado del boxeo, le prometí que le iba a enseñar y ahí se copó. Empezó a entrenar, comimos algo, y ahí se inició el vínculo”, señaló Luis.
Danilo vivió una dura infancia, (su madre lo echó de su casa, su padre se encuentra internado en rehabilitación y la casilla en la que vivía junto a sus hermanos se prendió fuego) pero él se muestra orgulloso, no reniega. Hoy, con 11 años, su nueva vida junto a Luis le permite enfocarse de lleno en el estudio, el deporte, el disfrute propio de un nene de su edad y sus grandes sueños: ser boxeador y youtuber.
Quedó en la calle, pero solo por un tiempo. Porque Luis no dudó; corrió decidido a rescatar a su inseparable amigo para brindarle una nueva y mejor vida. “Salí a buscarlo como loco y ahora está viviendo conmigo. No lo dudé”.
Un simple mensaje de aliento le cambió la vida
El joven oriundo de Longchamps no olvida su pasado y lo difícil que fue salir adelante. Danilo le abrió los ojos, lo motivó e impulsó a salir adelante, a confiar en sí mismo para conseguir un nuevo empleo.
“No paraba de sorprenderme con cada palabra que me decía. Yo quería vivir bien, dejar de lavar autos a mis vecinos y poder aspirar a un empleo mejor. Fue ahí cuando Danilo me dio esperanzas, me dijo que sea más inteligente, que use mi inteligencia para hacer más plata, y era imposible no quedarme impactado con sus consejos, tenía solo 8 años y parecía un adulto, un tipo que ya había vivido muchos años. Gracias a todo lo que me dijo, sumado a su aprendizaje, y su supervivencia en la calle siendo tan chiquito, me hizo repensar un montón de cosas. Me gané un gran compañero”, aseguró.
El lazo afectivo se acrecienta cada vez más; los valores no se pierden, se refuerzan. Entre los dos conforman un equipo inseparable y avasallante contra todo lo que se oponga en el camino.
“Choclo (como lo apodan a Danilo) es humilde, vamos a comer y separa comida para los chicos de la calle. Sabe dónde está parado”, insiste Luis.
Y completa: “Apareció en mi vida y me despertó. Me enseñó un montón de cosas que nunca hubiera aprendido”...




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