13 de enero 2007 - 00:00

Matan a jefe penitenciario durante asalto en Lanús

Un jefe penitenciario fue asesinado ayer de cuatro balazos a quemarropa al ser asaltado por dos delincuentes que intentaron robar la camioneta en la que viajaba la víctima, en el partido bonaerense de Lanús, informaron fuentes policiales y judiciales.

Uno de los dos asaltantes se subió por la fuerza al vehículo de la víctima, a quien obligó a conducir varias cuadras y, como el penitenciario se resistió, le pegó dos tiros en la cabeza y dos en el tórax, y escapó junto a su cómplice sin robar nada.

Los homicidas, que fueron vistos por un testigo presencial del crimen que dijo que podría reconocerlos, huyeron en un automóvil que esta tarde era intensamente buscado por la policía.

Fuentes policiales y judiciales informaron que el episodio se inició a la medianoche en la calle Chascomís al 2000, en la localidad de Villa Obrera, partido de Lanús, donde el subprefecto Ricardo Alejandro Castro, de 35 años, se trasladaba a bordo de su camioneta marca Dahiatsu.

Voceros del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) indicaron que Castro actualmente se desempeñaba como jefe de Vigilancia y Tratamiento en la unidad carcelaria número 23 de Florencio Varela y que al momento del hecho se encontraba franco de servicio.

Las fuentes señalaron que cuando Castro detuvo la marcha de la camioneta, fue interceptado de frente por un automóvil Renault 19 color gris en el que viajaban dos hombres.

Uno de los ocupantes descendió rápidamente del auto portando una arma de fuego y se acercó hasta la ventanilla del conductor donde amenazó al jefe penitenciario con fines de robo, dijeron los informantes.

Las fuentes señalaron que el asaltante armado abordó luego la camioneta por la fuerza y se sentó en el asiento trasero, justo detrás de Castro, mientras que su cómplice actuaba de apoyo desde el Renault 19.

Luego, mediante amenazas de muerte, el delincuente obligó a Castro a conducir por varias cuadras al tiempo que le exigía la entrega del vehículo.

Los voceros consultados explicaron que, a unos 300 metros de iniciado el recorrido, el jefe penitenciario, que no portaba su arma reglamentaria al momento del hecho, se negó a entregar la camioneta por lo que el asaltantes lo atacó a balazos.

A raíz de los disparos, efectuados a quemarropa, Castro recibió cuatro tiros: dos en la cabeza, a la altura de la nuca, y otros dos en el tórax, precisaron las fuentes.

Tras la agresión, el delincuente descendió de la camioneta y escapó junto a su cómplice en el automóvil de apoyo mientras que Castro quedó muerto sobre el asiento del acompañante de su vehículo en marcha.

"Los asaltantes no robaron nada: no se llevaron la camioneta, ni la billetera ni otros elementos de valor de la víctima", explicó una calificada fuente de la pesquisa.

Por su parte, una mujer que presenció todo el asalto, al ver lo ocurrido alertó a la policía sobre lo sucedido, por lo que efectivos de la seccional de Villa Obrera arribaron poco después a la escena del crimen.

Según las fuentes, los detectives policiales hallaron a Castro muerto dentro de su camioneta y secuestraron seis vainas calibre 9 milímetros dentro del vehículo y una séptima afuera.

El investigador consultado indicó que la testigo relató cómo Castro se negó a entregar su camioneta y dijo que podría reconocer a los delincuentes.

"En las próximas horas se la citará para que aporte los datos necesarios para confeccionar un dictado de rostro", explicó el pesquisa.

En tanto, los detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Lomas de Zamora seguían varias pistas en procura de localizar el vehículo de los delincuentes, aún prófugos, agregaron los informantes.

Por otra parte, los voceros del SPB señalaron que los restos del subprefecto Castro, que estaba casado y tenía hijos, serán enviados a la ciudad bonaerense de Mercedes para ser velados e inhumados allí.

El crimen del jefe penitenciario es investigado por el fiscal Lorenzo Latorre de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) número 4 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora.

El fiscal caratuló la causa como "homicidio criminis causa", ya que consideró que los autores del hecho cometieron un delito -el asesinato- para ocultar otro -el intento de robo-, figura penal que es castigada con la prisión perpetua.

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