9 de marzo 2009 - 10:48

Mendoza: mujer policía amamantó a bebita abandonada y le salvó la vida

Una mujer policía amamantó a una bebita recién nacida y ayudó a salvarle la vida, luego de que la nena fuera abandonada en las sierras que bordean el Teatro Griego, en esta provincia, donde se realizó el fin de semana último el cierre de la Fiesta de la Vendimia.

Mientras le daba el pecho para alimentarla, la beba fue llevada por personal policial a un hospital, donde finalmente pudo ser estabilizada y ahora se encuentra en buen estado.

La pequeña apareció desnuda, y luego de ser recogida por los efectivos, la tomó en sus brazos la auxiliar Alejandra Vanessa Farías, quien la amamantó hasta que llegó al hospital pediátrico Humberto Notti.

Quienes habían descubierto a la beba abandonada -al escuchar sus llantos- fueron una chica y unos amigos, que luego declararon en la Fiscalía N° 2, en la comisaría sexta.

La joven policía que salvó a la bebita al amamantarla tiene 22 años y trabaja en la Unidad Especial de Patrullaje de Maipú.

La joven mujer policía, además, es madre de Mayra, una niña de 5 meses.

La joven oficial, había pedido a sus superiores ser destinada a algún punto cercano del escenario, porque nunca había presenciado la Fiesta de la Vendimia, pero se le ordenó apostarse en el sector donde arribaban los taxis y remises.

"Al terminar el espectáculo, incluidos los fuegos de artificio, y en medio de la gran desconcentración del público, nos enteramos por la radio policial que había sido hallado un recién nacido. Nos mezclamos entre la gente y dimos con tres policías que traían al niño (en ese momento no se conocía su sexo)", contó la joven policía.

Por la cantidad de gente que salía del Teatro Griego, era difícil avanzar: el grupo de uniformados subió a un taxi y la chiquita fue transferida a los brazos de Vanessa, quien ya había comunicado a su mando que iba a amamantarla, por cuanto lo hace regularmente con su hijita, producto de la unión con otro policía, Fernando Silva, de 32 años.

"La nena estaba débil, ensangrentada, tenía todavía el cordón umbilical y sus manitos y pies fríos; pero yo notaba la succión, se alimentaba, y eso me llenó de un gozo muy difícil de explicar, a pesar de que estaba tiritando de nervios. Ahora me doy cuenta de que estaba salvando una vida", señaló la joven policía.

El médico Hipólito Filice, pediatra con 35 años de experiencia, dijo que "la policía le dio el mejor alimento a la bebé, su propia leche, y con ella le transfirió defensas y anticuerpos para que siguiera viviendo".

Dejá tu comentario

Te puede interesar