Guillermo Moreno pasará a la historia de la economía argentina por sus anécdotas con empresarios de todo tamaño e influencia, muchas de ellas escatológicas, algunas hasta violentas y otras bizarras. También por su fallida intervención del INDEC y sus curiosas mediciones inflacionarias. Además, será recordado por sus pasos de comedia en Angola y en alguna movilización callejera. Y quizá también por sus acuerdos con multinacionales que en cualquier país del mundo protestarían por la intervención estatal.
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En estos días se están viendo dos ejemplos de esto último. El pacto morenista por el cual McDonald's congeló el precio de su combo estrella y la volátil demostración de que en Carrefour es posible la máxima de comer con 6 pesos diarios.
El secretario de Comercio pactó con la cadena de comidas rápidas algo simple: el Big Mac tendrá que tener un precio nacional y popular, cosa que no demuestre alzas inflacionarias y ayude a la Argentina en el índice de la revista The Economist, que compara el precio del producto en el mundo. McDonald's aceptó el convite y el Big Mac pasó a ser uno de los bienes de medición de la canasta morenista que no aumenta sus precios, al menos al ritmo del resto de la vida en la Argentina. El precio actual es de 26 pesos, casi la mitad de los otros combos que parten de los 44 y pueden trepar hasta los 51 pesos en el caso de los más elaborados. Moreno contento.
Sin embargo, hay una curiosidad marquetinera en el restorán. Cualquier consumidor que guste concurrir a degustar un combo y esté indeciso, mirará hacia las promociones fotográficas que tendrá frente a sí mientras espera su turno en las cajas. Verá entonces las fotos de todos los combos menos uno, el del Big Mac. La idea es que se tiente y opte por las ofertas de entre 44 y 51 pesos, dejando de lado el más famoso de 26. Cuentan los juveniles y esforzados empleados que la táctica, en general, funciona. Quizás, a The Economist le convenga en el futuro rastrear en la historia algún precio de la ochentosa cadena Pumper Nic para encontrar un índice más genuino.
El caso del hipermercado de origen francés tiene un tono más militante. En agosto, cuando se conoció el dato de que, según el INDEC, siguiendo la medición de la canasta básica alimentaria (que mide lo que necesita una familia tipo de matrimonio con dos hijos), cada persona de ese grupo necesita sólo 6 pesos para poder comer diariamente, Moreno no contestó en el momento, pero un mes después, alguno de sus lugartenientes dijo que la medición era sólo anecdótica y no había que tomarla muy en serio. Sin embargo, Carrefour tomó el guante y anunció que está a disposición de los clientes una canasta alimentaria completa que puede ser adquirida a 6 pesos por persona por día para una familia tipo. Para encontrar dicha canasta, el consumidor tendrá que hacer un pequeño trámite. Deberá concurrir a la oficina de atención al público, solicitar la caja económica, y un empleado se ocupará de completarla producto a producto recorriendo las góndolas específicas. En realidad, no importa tanto que la caja del hipermercado esté disponible, ya que no tiene tanta demanda pese a que la empresa hasta publicó en algunos medios las recetas culinarias que podrían concretarse con los productos del combo. Lo importante para el secretario de Comercio es que son esos productos los que finalmente son tomados en cuenta por el INDEC en la medición mensual de la inflación, que para todo 2012 estima un alza de precios que no superará el 10%.
Moreno igualmente va por más en este rubro. Ahora está dispuesto a que los súper e hipermercados tengan que publicar en sus páginas web unos 230 productos de todo tipo que no deberán aumentar los precios. En este caso promete ser más efectivo y controladores oficiales gastarán los pasillos de los locales para garantizar que en las góndolas esos alimentos, bebidas, artículos de limpieza y de tocador se encuentren.
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